El 12 de octubre vuelve a tener un asiento vacío en la tribuna de autoridades de Madrid. Fuentes de Vox confirman a Europa Press que Santiago Abascal no estará en el desfile de la Fiesta Nacional ni en la recepción de los Reyes en el Palacio Real. Celebrará la Hispanidad en Ceuta. Es el segundo año seguido que el líder de la formación deja el protocolo madrileño sin su presencia en la mesa de autoridades.
La diferencia con 2025 no es menor. Entonces Abascal alegó que no quería coincidir con Pedro Sánchez para no «legitimarle» ni «blanquearle» y siguió la parada a pie de calle, cerca de Colón. Vox habló de no fingir normalidad institucional con un Ejecutivo al que tachaba de ilegítimo. Este año, según el relato que adelantó El Confidencial y recogen agencia y medios, no se queda en la acera de Madrid: se va a la ciudad autónoma.
Y no va solo. Estará acompañado por Jordan Bardella, presidente del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo y líder de la francesa Agrupación Nacional. El mismo martes, en Madrid, Abascal presentará al político francés en un desayuno informativo. El mensaje es doble: frontera sur y red europea de la derecha dura. Ceuta no es solo un destino simbólico; es el tablero donde Vox quiere forzar el foco mientras la precampaña del 29-N se come casi entero el tema de la vivienda.
El calendario de Abascal lo dice sin disimulo. El domingo, primer mitin de precampaña en Estepona (Málaga). El 12, Ceuta con Bardella. El partido sostiene que no se puede olvidar la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos que sacudió la ciudad a finales de julio y a la que Vox llama «invasión», un término político suyo, no un veredicto judicial. Abascal ya estuvo en Ceuta el 2 de agosto, justo después de aquella crisis, y responsabiliza a Rabat y al Gobierno de Sánchez.
Conviene el matiz de rigor: El Debate señala que, por el momento, Vox no ha cerrado el anuncio en un comunicado orgánico propio, aunque las fuentes del partido lo confirman a Europa Press. Eso no borra el hecho periodístico de la ausencia del desfile y del traslado a Ceuta; sí obliga a no vender como boletín oficial lo que aún es confirmación a medios.
Desde la derecha que prioriza soberanía y frontera, la foto es legible. Mientras Moncloa y buena parte de la oposición se pelean por marcos de vivienda y por el 29-N, Abascal elige el día grande del Estado para decir que la herida abierta está en el Estrecho. Colocar a Bardella al lado refuerza la tesis de que Ceuta no es un problema local: es el eslabón español de una agenda europea contra la presión migratoria y lo que Vox considera cesiones del Gobierno.
Hay un contrapunto institucional que no conviene esconder: los Reyes tienen prevista visita oficial a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre, con agenda propia —incluida, según crónicas, un homenaje en un cementerio musulmán vinculado a víctimas de la entrada masiva—. Abascal llega el 12; la Corona, después. Dos tiempos, dos lenguajes, un mismo territorio en el centro del mapa.
Quien espere a Abascal en el Paseo de la Castellana el 12-O se quedará mirando una silla vacía. Quien quiera el relato de Vox tendrá que mirar a Ceuta: Fiesta Nacional sin desfile propio, con aliado francés y con la frontera como titular de campaña.
