
Tribuna: la vivienda no se arregla con listas de enemigos
El Supremo frena la publicación de 3.187 sociedades. Estudiar la propiedad no exige regalar un directorio a quien busca inmuebles que ocupar.
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El Supremo frena la publicación de 3.187 sociedades. Estudiar la propiedad no exige regalar un directorio a quien busca inmuebles que ocupar.

Casi dos años después, el recuento sigue abierto y el aforamiento amenaza con convertir el dolor en calendario. La memoria también se manifiesta.

España necesita Estado: política exterior seria, frontera defendible, dirigentes que no regalen munición al rival y un Gobierno que no convierta cada carpeta en peaje parlamentario.

La izquierda no puede elegir entre derechos simbólicos y decencia cotidiana: defender lenguas, fronteras humanas y respeto político forma parte del mismo suelo democrático.

Ceuta obliga a una idea sencilla: el Estado no puede pedir confianza mientras parece más pendiente del relato que de aclarar responsabilidades.

La izquierda no debería regalar la exigencia democrática: seguridad sí, derechos también, y menos frases virales cuando lo que faltan son certezas.

La vía judicial exige pruebas, pero la responsabilidad política ya está encima de la mesa: Ceuta no puede depender de que Moncloa no quiera incomodar a Rabat.

La izquierda no puede esconderse detrás de la prudencia diplomática, pero la derecha tampoco puede convertir Ceuta en gasolina penal antes de que hablen los hechos.

Los 23 procedimientos por agresiones sexuales en Ceuta obligan a una izquierda adulta: proteger a víctimas y menores sin regalar el marco del estigma colectivo.

La Fiscalía eleva a 23 las agresiones sexuales en Ceuta. La derecha exige control de frontera y capacidad penal real frente a un Gobierno que diluye el problema en geopolítica.

La crisis de Ceuta exige humanidad, firmeza y comparecencias. El Gobierno se equivoca si cree que retrasar el control parlamentario le protege: solo regala el marco a la sospecha.

Si España comparte el Mundial con Marruecos mientras Ceuta arde políticamente, el Gobierno debe explicar garantías, límites y beneficios. El fútbol no borra la geopolítica.

La izquierda no puede negar la presión sobre Ceuta, pero la respuesta democrática se mide justo cuando la frontera aprieta: Estado, medios y garantías, no carnaza humana.

La crisis de Ceuta deja una lección conservadora bastante simple: sin Estado, sin previsión y sin consecuencias claras, la frontera acaba gobernada por el caos.

La estabilidad no se proclama desde Moncloa: se prueba en el Congreso, con controles, votos y responsabilidad ante el desgaste institucional.

La agenda social no puede vivir de anuncios ni de excusas parlamentarias: si la política no aterriza en la vida diaria, solo queda ruido.

La pelea por la senda fiscal suena técnica, pero decide si el Estado entra en otro año de remiendos o con margen real para políticas públicas.

El Gobierno puede llamar bloqueo a cada derrota, pero una mayoría parlamentaria no se presume: se demuestra votación a votación.

La emergencia en Madrid y Ávila recuerda que los servicios públicos se defienden antes del desastre: prevención, coordinación y menos bronca con los pueblos ardiendo.

La UME es necesaria cuando la emergencia se desborda, pero eso no borra la pregunta incómoda: qué hizo cada administración antes de pedir auxilio.

La izquierda tiene que defender las cuentas públicas bajando la jerga al suelo: qué se financia, a quién protege y qué bloquea cada voto en el Congreso.

El Gobierno vuelve a llevar sus cuentas al Congreso sin tener amarrada la mayoría. La oposición acierta al exigir límites, pero debe enseñar también su alternativa.

La izquierda no puede defender vivienda, dependencia o becas sin pelear también la arquitectura presupuestaria que las paga. La épica no llega a fin de mes.

Volver a aprobar la misma senda tras perderla en el Congreso puede venderse como firmeza. También puede ser la prueba de un Gobierno que confunde gastar con gobernar.

Sánchez presume de crecimiento, empleo y agenda social. La izquierda debería celebrarlo solo a medias: si los buenos datos no se convierten en vivienda, cuidados y servicios públicos, la épica se queda en PowerPoint.

El Gobierno volverá a llevar la senda de déficit al Congreso con pocas señales de éxito. La derecha no debería limitarse al no: debe explicar qué disciplina fiscal y qué reformas pondría encima de la mesa.

La reforma de dependencia y discapacidad puede cambiar vidas, pero solo si el dinero baja del titular al salón de casa. Cuidar no es caridad: es infraestructura democrática.

El Gobierno presume de techo de gasto récord, pero vuelve a chocar con la aritmética real del Congreso. Sin mayoría, las cuentas son menos proyecto y más supervivencia.

Feijóo ha abierto la puerta a recortar sueldo y prestaciones en las bajas laborales mientras llama “cáncer” al absentismo. El fraude debe perseguirse, sí; convertir la enfermedad en sospecha permanente es otra cosa.

La imputación de Juan Manuel Serrano, expresidente de Correos y exjefe de gabinete de Sánchez, eleva el caso Leire Díez. Presunción de inocencia siempre; opacidad institucional, ninguna.

Tribuna progresista: el dictamen de dependencia y discapacidad avanza con PP y Vox en contra. La batalla real no es de siglas: es si cuidar será un derecho efectivo o una carrera de obstáculos.

Tribuna liberal-conservadora: el Gobierno presume del mayor techo de gasto para 2027, pero evita la pregunta central: prioridades, mayoría real, financiación autonómica y coste para los contribuyentes.

Un Estado que presume de derechos y deja sin gasolina a los juzgados no protege a nadie: los abandona. El CGPJ pide reconsiderar la financiación de 62 órganos judiciales y el PP exige explicaciones a Bolaños.

No basta con pedir a las familias que vigilen. La atención de los menores se ha convertido en negocio, y solo la ley —con sanciones reales y responsabilidad de los directivos— protege de verdad. Pero el texto duerme en …

El embajador de EEUU ante la OTAN traslada que Trump está decepcionado con España por Rota, Morón y un gasto en defensa que no despega. Frente al 5% que marca la Alianza, el Gobierno defiende no pasar del 2,1%. Enfadar …

Más de 1,3 millones de personas han pedido regularizarse. No es una invasión: es la gente que ya trabaja aquí pidiendo hacerlo con derechos. Y defender esos papeles es defender salarios, cotizaciones y servicios público…

El Congreso reparte lecciones de transparencia mientras incumple dos de cada tres medidas de su propio plan. Quien exige cuentas al Gobierno debería empezar por barrer su propia casa.

El Congreso da un primer paso para reconocer la nacionalidad a los saharauis con el «no» de PP y Vox. No es un favor: es reparación. Y deja a la vista cómo cierta derecha convierte cualquier derecho en sospecha.

Feijóo propone premiar al partido más votado con un plus de escaños. No hay reforma aprobada, pero la idea destapa la verdadera enfermedad española: una democracia secuestrada por el bloqueo y los pactos de supervivenci…

Mientras faltan casas y falta dinero público, hay quien prefiere señalar al vecino antes que levantar un solo piso. La prioridad nacional no construye paredes: construye muros entre los que menos tienen.

Hay gobiernos que gobiernan y gobiernos que actúan. El nuestro, a estas alturas, ha decidido dedicarse al teatro. Este 29 de junio arranca el trámite de los Presupuestos Generales del Estado y lo hace, según informó RTV…

Hay frases que retratan una época entera. Una inversora se jacta estos días de vender pisos de treinta metros cuadrados y, de paso, asegura que ella ayuda a los jóvenes más que el Gobierno. Lo contaba Diario Público, y …

Hay una idea que recorre la política española como si fuera una novedad: que un problema desaparece en cuanto se publica en el Boletín Oficial del Estado. La vivienda es el último ejemplo. Y, con perdón, una casa no se …

Miles de personas salieron a la calle en Málaga, según informó RTVE. No pedían nada extravagante. Pedían poder vivir donde trabajan. Lo resumieron en una pancarta que retrata el momento: «Ni alquileres por las nubes, ni…

Hay una vieja regla de la vida política que rara vez falla: cuando alguien se empeña en aclarar que no está haciendo algo, suele ser justo lo que está haciendo. Esta semana, Hacienda ha decidido salir a explicar, con el…

Este verano, una persona joven volverá a comprar un billete de tren o de autobús por bastante menos de lo que le costaría en condiciones normales. No es un milagro ni un golpe de suerte: es una decisión política. Se lla…

Hay un punto en la vida de cualquier Gobierno en el que la aritmética deja de ser la cuestión. Pedro Sánchez ha llegado a él y, fiel a su estilo, ha decidido que la respuesta a una pregunta institucional sea un desafío …

Hay una palabra que explica casi todo el debate español sobre la vivienda y que, curiosamente, no se pronuncia en sede oficial: casino. Durante dos décadas hemos tratado el techo bajo el que dormimos como una ficha sobr…

Cada cierto tiempo regresa el mismo argumento, disfrazado de sentido común: que el Estado de bienestar es un capricho que ya no nos podemos permitir, un lujo de tiempos mejores que conviene recortar "por responsabilidad…