Hay encuestas y hay el CIS. El de octubre, el primero después del desahucio de Maricarmen Abascal, de las acampadas y de la caída de los decretos de vivienda en el Congreso, dibuja un mapa que la derecha no quería ver en precampaña: el PSOE se va al 34% de estimación de voto, el PP se hunde al 22,2% y la distancia se abre hasta 11,8 puntos. No es un empujón cosmética: son tres puntos más para los socialistas y 3,3 menos para los de Feijóo respecto a septiembre.

El trabajo de campo —5.025 entrevistas entre el 1 y el 6 de octubre, error de ±1,4%— pilló el momento en el que Sánchez aún meditaba si adelantar las generales. Al final el calendario quedó fijado en el 29-N. Y el instituto que dirige José Félix Tezanos llega justo cuando otras casas (como el 40dB para la SER y EL PAÍS) daban al PP por delante. Aquí el relato se invierte: no solo gana el PSOE; la suma del bloque de coalición (PSOE + Sumar/Frente Amplio = 40,1%) supera por la mínima a PP + Vox (39,3%).

La lectura progresista no necesita magia: cuando la calle habla de techo, el electorado se reordena. La vivienda bate récord como primer problema de España con el 55,7% de menciones —18,2 puntos más— y lleva ya 21 meses en lo alto de la lista. También es el problema que más duele en lo personal (33,8%). La inmigración pasa a segunda plaza (20,9%) y la crisis económica a tercera (20,3%). El paro, curiosamente, marca un mínimo histórico de menciones (9,6%): la gente no dice que falte empleo; dice que no hay piso que se pueda pagar.

El CIS pregunta por Maricarmen. Casi nueve de cada diez conocen el caso; entre quienes lo siguen, el 75,1% le da mucha o bastante importancia. Y aquí aparece el choque de relatos que define el ciclo: el 57,1% cree que ante un desahucio debe primar la protección de personas vulnerables frente al 32,7% que antepone “el cumplimiento de la ley y los contratos”. Ocho de cada diez (82,3%) piden priorizar la vivienda como derecho constitucional. No es un eslogan de mitin: es la mayoría sociológica midiendo el tablero del 29-N.

En líderes, Pedro Sánchez sigue siendo el preferido para Moncloa (25,8%), aunque un 23,6% no quiere a ninguno. Feijóo se queda en el 9,6% y Abascal en el 9,1%. Las notas medias no aprueban a casi nadie: Sánchez 4,42; Yolanda Díaz 4,22; Feijóo 3,43; Abascal 2,89. En el Gobierno solo aprueban tres ministros; el mejor parado es Carlos Cuerpo (5,52). Marlaska cierra la cola (3,6). Vox sube al 17,1%; Sumar/Frente Amplio se anota un 6,1%; Podemos cae al 3,1%. La izquierda a la izquierda del PSOE sigue rota, pero el techo social del debate —vivienda, vulnerables, decretos— empuja el centro de gravedad hacia quienes prometen blindar el derecho a quedarse en casa.

Conviene no convertir el CIS en oráculo. El propio barómetro choca con sondeos privados y el PP ya ha hecho de Tezanos su villano favorito. Pero negar el dato es de mal perdedor: tras tumbar los decretos en el Congreso, la derecha se encuentra con un país que, según esta foto oficial, castiga el vacío habitacional y premia al partido que lo ha puesto en el centro. Falta mes y medio para las urnas. El CIS no gana elecciones; sí marca de qué va a hablar el metro cada mañana.