La precampaña del 29-N ya tiene dueño emocional en buena parte del electorado de centro-derecha: cambio de ciclo. Pero un ciclo no se cambia solo con hartazgo. El PP lidera sondeos medios y aún no ha cerrado cómo se gobierna si Vox exige prioridad nacional, desregulación gruesa y remigración como precio. El PSOE, mientras, intenta convertir la convocatoria en referéndum moral. En medio, los programas oficiales siguen a medio escribir.

Qué ha marcado las últimas horas (lectura conservadora). Abascal no ha esperado al debate: ha puesto condiciones. Eso es honestidad táctica y un problema de Estado para Feijóo. La derecha seria debería celebrar la claridad y exigir al PP un programa de vivienda y fiscalidad que no dependa de un socio para existir… o reconocer el pack. En paralelo, el Gobierno rearmó decretos de vivienda tras disolver: legítimo en derecho, discutible como campaña con BOE. La precampaña no puede ser solo «Sánchez malo»; tiene que ser «lunes por la mañana hay suelo, licencias e impuestos distintos».

Opinión del día. Quien gane el 29-N sin haber dicho cómo se sostiene la coalición o la mayoría estará mintiendo por omisión. La precampaña de verdad empieza cuando el PP responde a las tres palabras de Vox y el PSOE deja de esconder el desgaste detrás del miedo.