La precampaña ya tiene horarios de máximo riesgo. El Partido Popular ha aceptado el cara a cara que propuso Mediaset entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez y ha puesto fecha encima de la mesa: el lunes 16 de noviembre, primer día hábil de la campaña oficial, copiando el esquema de 2023. No es un detalle de productora. Es la primera gran foto de choque del 29-N.

En el mismo movimiento, el PP dice sí al debate con los candidatos de los principales partidos con representación en todo el territorio que plantea Atresmedia y sugiere celebrarlo el 26 de noviembre, a tres días de las urnas. Y se abre al formato de portavoces que RTVE quiere para el 23 de noviembre. Tres citas, tres cadenas, una sola lógica: Feijóo quiere el ring a la vista y el control del calendario.

La letra pequeña con RTVE

Donde el PP aprieta de verdad es en las entrevistas de la televisión y la radio públicas. Feijóo acudirá a RTVE, dice el comunicado recogido por EFE, solo si se desarrollan en un espacio de producción propia. El partido habla de “parcialidad y sumisión” de la dirección del ente a las necesidades de Sánchez, pero distingue: hay “magníficos” profesionales dentro; deben ser ellos, y no una productora externa, quienes organicen piezas tan sensibles en TVE y RNE.

Es una condición política disfrazada de criterio técnico. Y es también un aviso a navegantes: el PP no piensa regalar el plató público en modo piloto automático. Si RTVE cumple la premisa, Feijóo va. Si no, el vacío también habla.

Por qué importa el 16-N

En 2023, el cara a cara de Atresmedia entre Sánchez y Feijóo rozó los seis millones de espectadores y un 46,5% de cuota. Aquella noche no decidió sola la legislatura, pero sí fijó el tono de la campaña. Repetir el primer lunes de campaña en Mediaset es apostar por el mismo efecto: contraste de modelos, no solo de eslóganes.

El PP enmarca el choque como “la España que viene” frente a “la España que se va”. Traducción de campaña: corrupción, vivienda, economía y el balance de una legislatura sostenida a base de decretos y socios imposibles. El PSOE, según el eco de estos días en El País, dice que irá a los debates pero critica que no le toque al PP decidir “dónde y con quién”. La pelea por el formato es, ya, pelea por el relato.

Lo que el debate no tapa

Un cara a cara no limpia un sumario ni construye un piso. Sirve para medir quién aguanta preguntas sin escudo. Feijóo ha movido ficha pronto: fechas, cadenas y una línea roja con RTVE. Ahora el foco vuelve a Moncloa. Si Sánchez acepta el 16-N en los términos de Mediaset, habrá ring. Si regatea hasta el infinito, el PP tendrá un titular gratis: el presidente huye del cronómetro.

Para la mesa de derechas el mensaje es simple. El 29-N no se gana solo en mitin de feria. Se gana también en el plató, con reloj en pantalla y sin productoras amigas eligiendo el encuadre. Feijóo acaba de decir que está dispuesto a pelear ahí. Falta ver si el Gobierno prefiere el debate… o el mando a distancia.