En Castilla-La Mancha el agua no es un debate técnico: es territorio, votos y memoria de trasvases. Este domingo el PSOE regional ha salido a marcar el terreno y ha puesto nombre al enemigo de campaña: el Pacto Nacional del Agua que Alberto Núñez Feijóo vende como gran prioridad de un eventual Gobierno. Lo han llamado, sin anestesia, «traición» a la comunidad.
La vicesecretaria general del PSOE de Ciudad Real y miembro del comité electoral socialista, Blanca Fernández, lo ha dicho en Malagón. Según su relato, el plan popular priorizaría mover caudales de ríos de Castilla-La Mancha hacia Murcia y el Levante. No es un matiz de ingeniería: es el mapa mental de quién gana y quién pierde cuando Génova dibuja “solidaridad hídrica”.
La pieza que más duele en el argumentario socialista es la comparación con Aragón. Fernández sostiene que Feijóo promete en Aragón que no habrá trasvase del Ebro —porque allí el PP es fuerte— mientras, a su juicio, deja claro que el agua para Murcia saldría del Tajo, el Júcar y el Segura. En campaña, esa asimetría se lee fácil: hay comunidades a las que se les firma un “no” y otras a las que se les pide el grifo.
Feijóo, en una entrevista con el grupo Prensa Ibérica recogida por cabeceras del Levante, ha insistido en otro marco. Dice que en España “no falta agua, faltan infraestructuras”, habla de movilizar una inversión millonaria hasta 2035 y coloca el Pacto Nacional del Agua entre las prioridades de su Gobierno. También reitera que no contempla el trasvase del Ebro. Es el lenguaje de obra pública y “sentido de Estado”. El problema político es qué queda fuera de esa foto: las cuencas de interior que llevan años peleando cada hectómetro.
El segundo dardo del PSOE no va solo a Feijóo. Va a Paco Núñez, líder del PP en Castilla-La Mancha. Fernández le acusa de silencio y de un «pacto oculto» con Génova: callar a cambio de seguir como candidato a la Junta. Es una acusación de parte, lanzada en mitin provincial, no un documento firmado. Pero funciona como relato de debilidad interna: si el barón regional no pelea el agua, ¿qué pelea entonces?
Para la izquierda manchega el mensaje es simple y de metro: quien gobierne no puede vender el Tajo como tubería de campaña. El PP replica que hace falta un gran acuerdo nacional y deja de “enfrentar territorios”. Entre medias está lo que el electorado del 29-N ya intuye: el agua se ha convertido otra vez en moneda de listas, no solo en recurso natural. Y en Castilla-La Mancha, cuando suena la palabra trasvase, la memoria es más larga que cualquier eslogan de precampaña.
Fuentes y contexto
- ABC: el PSOE acusa a Feijóo de «traicionar» a Castilla-La Mancha con su Pacto Nacional del Agua
- MiCiudadReal: Blanca Fernández, «traición» hídrica y silencio de Núñez
- La Opinión de Murcia / Prensa Ibérica: Feijóo prioriza el Pacto Nacional del Agua y descarta el trasvase del Ebro
- La Voz del Tajo: Fernández advierte del plan de agua de Feijóo
