Mientras el Congreso pelea el viernes de la vivienda, el Gobierno ha movido otra ficha menos ruidosa y más de tubería: la red troncal de hidrógeno renovable. El Ministerio para la Transición Ecológica ha abierto la audiencia pública por vía de urgencia de los primeros tramos que construirá Enagás. No es un eslogan verde. Es acero, kilómetros y cientos de millones.

Según Europa Press y el propio relato ministerial recogido por la agencia, la inversión conjunta de estos segmentos ronda los 389 millones de euros. Están ligados a tres proyectos industriales en Andalucía, Aragón y el País Vasco que ya han recibido apoyo público y, dice el ministerio, actúan como tractores: reúnen productores y consumidores dispuestos a adelantar inversión. La vía de urgencia recorta a la mitad los plazos administrativos de autorización. Lo que no se acorta es la evaluación de impacto ambiental ni su plazo de audiencia.

Qué se tramita y a quién sirve

El primer tramo es Huelva-Aznalcázar: 59 kilómetros y 95,7 millones. Da servicio al electrolizador Onuba (Moeve) en Huelva, con 300 MW previstos y 303,75 millones de ayuda del Plan de Recuperación. En Teruel, el proyecto Catalina (CIP, Naturgy y Enagás Renovable) suma 500 MW y 245 millones del PRTR; pide priorizar Caspe-Tivissa (75 km, 98,6 millones) y Tivissa-Tarragona (62 km, 126,5 millones). En Vizcaya, el electrolizador de Petronor/Repsol (100 MW y 160 millones europeos) empuja el segmento Muskiz-Arrigorriaga (38 km, 68 millones).

20minutos cifra en 234 kilómetros el paquete inicial de cuatro segmentos y anticipa que el ministerio quiere lanzar otros 11 tramos antes de fin de 2026 (Valencia, Aragón, Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha…). Las obras, en el mejor de los calendarios oficiales, durarían entre ocho meses y un año por infraestructura.

H2Med, fondos y la letra pequeña del recibo

El Gobierno presenta estos ductos como facilitadores del corredor H2Med, la pieza que conectaría la península con el centro de Europa. Hasta la fecha, según el ministerio, se han adjudicado más de 3.000 millones a 124 proyectos de hidrógeno renovable con cargo al PRTR. Es una apuesta industrial con dinero público y calendario europeo.

La letra pequeña importa. La tramitación se ampara en la disposición adicional 38 de la Ley del sector de hidrocarburos: de entrada, estos tramos tendrán acceso negociado y no cobraran retribución regulada del sistema gasista. Más adelante, el marco se adaptará a la normativa europea de gases renovables e hidrógeno. Traducción: no es un cheque en blanco automático al peaje del gas de siempre, pero tampoco es gratuidad mágica. Habrá que mirar quién paga, quién gana acceso y qué queda para la industria que no está en el club de los “tractores”.

Por qué pesa políticamente

Desde la izquierda industrial y climática, el movimiento tiene lectura clara: sin red no hay valle. Puedes anunciar electrolizadores y fondos europeos, pero si el hidrógeno no viaja, se queda en foto de rueda de prensa. Acelerar la red es decir que la transición no se hace solo con paneles en el tejado: se hace con infraestructura, empleo en el sur y en el valle del Ebro, y con un Estado que no deja el mapa energético a la inercia del gas fósil.

También es un test de coherencia. Si la urgencia administrativa se aplica a tuberías y se atasca en vivienda asequible o en reforzar redes eléctricas tras el apagón, el relato verde se agrieta. Y si el acceso negociado termina privilegiando a unos pocos grandes consumidores, el hidrógeno “renovable” se convertirá en lujo industrial con subvención pública. El dato de hoy no cierra ese debate: lo abre con kilómetros y BOE por delante.

Lo que sí queda cerrado es el hecho: el Miteco ha puesto en marcha la tramitación urgente de los primeros tramos de la red troncal. El resto —calendario real de obra, impacto ambiental, reparto de acceso y utilidad pública— se medirá en el terreno, no en el eslogan.