En Murcia ya no hace falta un mitin para leer el tablero: basta el barómetro. El CEMOP —Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública, en convenio con la Asamblea Regional— publica su sondeo de septiembre y el mapa sale casi en monocromo de derecha. El PP de Fernando López Miras se sitúa en el 43,1% de intención de voto y entre 21 y 22 escaños. La mayoría absoluta está en 23. O sea: a un paso, sin fanfarria.

La bomba no es solo el techo popular. Es el sorpasso. Vox aparece con un 25,4% y en torno a 12 escaños. El PSOE cae al 17,7% —ocho puntos menos que el 25,9% de 2023— y se queda en 9 o 10 asientos, lejos de los 13 actuales. PP y Vox, sumados, rozan el 68,5% de la intención de voto. Eso no es un empate técnico: es hegemonía de bloque.

Ceuta, Sánchez y la factura en las urnas regionales

El trabajo de campo —más de 800 encuestas telefónicas y online en la primera quincena de septiembre— llega marcado por la crisis de Ceuta del 30 de julio y por el desgaste de Pedro Sánchez. El Mundo recoge una valoración del presidente del Gobierno de 1,9 y un dato demoledor de percepción: ocho de cada diez entrevistados le ven, en buena parte, responsable de los escándalos judiciales que rodean a su partido. No es un detail de tertulia. Es gasolina electoral en una comunidad donde la oposición socialista necesitaba oxígeno y recibe plomo.

Las preocupaciones regionales del barómetro explican el clima sin necesidad de sermón: inmigración 16,3%, vivienda 15,9%, empleo y precios 12,8%, clase política 12%. Quien diga que Murcia vota solo por «ruido» ignora la lista. La gente prioriza frontera, piso y nómina. Y cuando el Gobierno central queda asociado al desborde migratorio y al ruido judicial, el PSRM lo nota antes que Ferraz.

López Miras sigue como el dirigente mejor valorado (4,7). El socialista Francisco Lucas —Delegado del Gobierno y carta de Moncloa para darlo a conocer— ronda el 2,5. El portavoz de Vox, Rubén Martínez Alpañez, entra en el radar con un 2,6; María Marín (Podemos) se queda en 2,5. Podemos-IU mantendría sus dos escaños con un leve repunte al 5,3%. La foto es clara: la izquierda no desaparece del todo, pero deja de ser alternativa de gobierno.

Absoluta casi, pacto siempre en el aire

El PP sueña con gobernar sin muletas. El sondeo le deja a un escaño de la mágica 23. Mientras tanto, el debate sobre un Ejecutivo de coalición con Vox sigue abierto: solo un 27,3% prefiere ese gobierno compartido, frente a un 28,1% que quiere al PP en solitario. Traducción: Vox crece como fuerza, pero no todos los murcianos quieren verlo con carteras. Eso no borra el dato duro. Si hay investidura ajustada, alguien tendrá que coger el teléfono a Abascal.

Desde el PSOE, la portavoz María del Carmen Fernández intenta desactivar el golpe: las encuestas son «foto fija» en un momento de crispación por Ceuta; lo que cuenta es la cita del 23 de mayo. Puede ser verdad metodológica. También puede ser el clasico «ya verán» de quien ve el suelo más cerca. Porque el suelo, en este barómetro, está en el peor escenario reciente del socialismo murciano.

Murcia no decide sola la política nacional. Pero sí adelanta una lectura incómoda para Moncloa: cuando la inmigración sube al primer puesto de preocupaciones y Sánchez se hunde en simpatía, el mapa autonómico se inclina a la derecha sin pedir permiso al relato de la Moncloa. El CEMOP no es una urna. Es un aviso con números. Y los números, hoy, no perdonan.