Las campañas no se ganan solo con un eslogan de «por fin». Se ganan con organigrama, kilómetros y alguien que conteste al micrófono cada tarde. Alberto Núñez Feijóo ha empezado a poner nombres al 29 de noviembre: Ester Muñoz será portavoz de campaña del PP y Alma Ezcurra se encargará de elaborar el programa electoral. El anuncio, avanzado por el partido, se traslada este jueves 8 de octubre a la Junta Directiva Nacional en Génova, el máximo órgano entre congresos.
No es un detalle de organigrama para frikis. Muñoz ya es la voz del Grupo Popular en el Congreso; ahora sumará la defensa diaria del mensaje electoral, complementando —no sustituyendo— a Borja Sémper como portavoz nacional. Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial y eurodiputada, formaliza el trabajo de propuestas con el que Feijóo pedirá el voto. Fuentes del PP las presentan como «dos mujeres jóvenes» y, sobre todo, «dos de sus dirigentes más sólidas» en sus funciones.
Tellado en la pole y memoria de 2023
En la misma Junta, Feijóo presentará el comité de campaña al completo. Fuentes populares sitúan a Miguel Tellado, secretario general, como el mejor posicionado para dirigir el operativo: máxima confianza del líder. Conviene no convertir un «mejor posicionado» en nombramiento cerrado hasta que el partido lo confirme en sede. Pero la señal es clara: Feijóo no quiere una campaña de freelances; quiere su núcleo.
El recuerdo de 2023 sirve de contraste. Entonces el reparto fue Elías Bendodo como coordinador ejecutivo, Cuca Gamarra al programa, Tellado a candidaturas y Sémper a la portavocía. Ahora el dibujo se actualiza: Muñoz al relato diario de campaña, Ezcurra al papel, Sémper sigue en la voz nacional y Tellado suena al mando. Menos improvisación, más cadena de mando.
Kilómetros, Ceuta e Ifema
El PP ya dibuja una agenda intensa. El miércoles Feijóo arrancó precampaña en Ceuta con Juan Jesús Vivas, en clave de frontera y gestión. Este sábado hay acto en el Ifema de Madrid con Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. Entre medias, la promesa de «hacer muchos kilómetros» y recorrer todas las comunidades. Traducción: el candidato no se queda en el atril de Génova a esperar que Moncloa se desgaste sola.
Desde el marco liberal-conservador, el movimiento tiene lectura directa. Sánchez ha convertido el 29-N en un plebiscito de vivienda y bloques. Feijóo responde con maquinaria: quién habla, quién escribe el programa, quién mueve barones y quién pisa calle. Una oposición que solo denuncia no gana. Una oposición que nombra portavoz, programa y calendario empieza a gobernar el reloj.
Lo que el 29-N también mide
La Junta Directiva de este jueves no es un mitin. Es el pitido inicial de un partido que se ve a sí mismo a un paso de Moncloa y no quiere llegar con el guion a medias. Muñoz tendrá que bajar a tierra cada polémica del día. Ezcurra tendrá que convertir quejas en propuestas medibles —vivienda, impuestos, frontera, instituciones— sin caer en la hoja en blanco. Tellado, si confirma el mando, tendrá que cuadrar listas y ego territorial en siete semanas.
Feijóo ya dijo que el 29-N no es «unas elecciones más». Hoy actúa en consecuencia: pone nombres, no solo adjetivos. Mientras el Gobierno pelea el relato de los decretos y la calle, Génova engrasa la máquina. En política, eso no garantiza la victoria. Pero sin máquina, el «por fin» se queda en suspiro.
