En Tenerife, el PP ha dejado de hablar en abstracto. Borja Sémper, portavoz nacional, ha fijado este viernes la frase que quiere oír su electorado en Canarias y en el resto del mapa: en la siguiente legislatura «no hablaremos de reparto, sino de retorno». Identificable, contundente y clara, dice. Mensaje de “seguridad y tranquilidad” hacia dentro y hacia fuera.
No es un matiz técnico. Es un cambio de eje. Durante meses el debate público ha girado en torno a cómo repartir menores y llegadas entre comunidades. Sémper lo voltea: el centro ya no es la cuota autonómica, sino la política de devoluciones y el filtro de quién puede quedarse.
El marco: trabajo o no hay plaza
«Hablamos de seres humanos, que vienen y llaman a nuestra puerta buscando un futuro mejor», concede el portavoz, según Europa Press. La coma política llega después: «tenemos que decir al mundo con claridad que España no puede acoger un solo inmigrante más que no venga con un puesto de trabajo».
Sobre menores no acompañados, el esquema que describe es acogida humanitaria al llegar a costa… y retorno familiar o responsabilidad del Gobierno de procedencia si no hay familia localizable. Cierra con una frase pensada para titular: «La política social marroquí no se puede hacer con los servicios públicos españoles». Singularmente, insiste, el criterio vale «para cualquier lugar de España», y de forma destacada para Canarias.
Ceuta, Melilla y la comparecencia que piden
En paralelo, el PP vuelve a pedir la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso y ante la Diputación Permanente. Motivo declarado: presuntas “nuevas incursiones” de buques marroquíes en aguas españolas tras la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. El propio relato de la agencia recuerda que el Gobierno central habría desmentido parte de esos episodios. Aquí la pieza no zanja la geografía naval: registra la denuncia política y la exigencia de “contundencia y claridad” en la defensa territorial y de transparencia.
Sémper carga además el recuerdo del 3 de septiembre: según el PP, Sánchez habló en las Cortes de la crisis de Ceuta sin mencionar —afirman— la entrada de fragatas militares marroquíes en aguas españolas, un hecho que, en su versión, el Ejecutivo habría ocultado. Es acusación de oposición en precampaña, no sentencia judicial.
Qué cambia y qué no
Desde el marco liberal-conservador cambia el eslogan de Estado que el PP quiere vender el 29-N: menos ingeniería de reparto, más retorno y frontera reconocible. No cambia, por estas declaraciones, el acervo legal europeo ni se demuestra aquí el detalle operativo de cada devolución. La hipótesis de la mesa de derecha es explícita: sin un mensaje creíble de control, Canarias —y cualquier costa bajo presión— se convierte en peón de un reparto interminable. El elector entiende la diferencia entre acoger y absorber sin límite.
