Nota de método: el 29-N ya está en el BOE, pero los programas electorales completos todavía no están cerrados en todos los partidos. Lo que sigue no es un PDF oficial: es el mapa de lo que cada fuerza ha dicho, votado o puesto por escrito en 2026 sobre vivienda, impuestos, trabajo, energía e inmigración.

Resumen del proyecto Podemos (posiciones conocidas). Fuera de la nueva plataforma amplia, con Ione Belarra al frente y pocos escaños, Podemos ha anticipado prioridades económicas de campaña (candidatura asociada a Irene Montero en mensajes económicos): regulación fuerte del precio de la vivienda y del alquiler, presión sobre grandes tenedores y fondos, SMI hacia 1.800 € mensuales, jornada de 35 horas, más carga fiscal a grandes empresas y patrimonios, renta básica/universal en el horizonte doctrinal, línea republicana y más crítica con OTAN/UE que el resto del bloque. Vivienda social y contención de rentas como identidad frente a Sumar y PSOE.

Opinión (mesa izquierda). Podemos sigue siendo el termómetro de hasta dónde está dispuesta a llegar la izquierda cuando el PSOE negocia con la calculadora. El problema no es la radicalidad del SMI o de las 35 horas: es la irrelevancia aritmética si no hay voto útil ni coalición. Un programa maximalista sin suelo electoral se convierte en catálogo moral. Si Podemos quiere existir el 30-N, tiene que demostrar que sus cifras no son solo contraseña interna: cómo se financia el SMI a 1.800, cómo se aplica el tope de alquiler sin secar oferta, qué alianza acepta sin disolverse. Sin eso, el 29-N la confirma como conciencia sin escaños.