Este domingo no hay mitin: hay mesa. El PSOE y formaciones del Frente Amplio se sientan a mirar de frente una idea que en España suena a rareza y, a la vez, a aritmética pura: una candidatura conjunta al Senado para el 29-N. No al Congreso. A la Cámara Alta. Donde el PP ha gobernado la legislatura con mayoría absoluta y la ha usado, según Ferraz, de forma «espuria».
El reloj no perdona. El plazo para registrar coaliciones termina el viernes 16 de octubre. Si esta conversación se queda en titulares, la izquierda habrá perdido otra semana. Si cuaja, cambia el mapa de muchas provincias de un plumazo: una sola papeleta donde hoy hay dos o tres.
Qué hay encima de la mesa (y qué no)
Las fuentes de ambos espacios, recogidas por El Mundo, Demócrata y agencias, coinciden en lo esencial: sí hay reunión, sí hay interés en explorar listas mixtas o unitarias al Senado, y el empujón más claro viene del espacio heredero de Sumar —Movimiento Sumar, Más Madrid, Comunes e IU, con Podemos todavía en la ecuación exterior—. Ferraz, por su parte, dice que analiza «todas las alternativas y escenarios» para ganar en Congreso y en Senado, pero aclara que la disposición a pactar se circunscribe a la Cámara Alta.
Eso importa. No es un «frente popular» total. Es un intento de no regalar el Senado a una derecha que, con dos listas (PP y Vox), reparte mejor el voto en muchas circunscripciones de cuatro senadores. La izquierda, fragmentada, se pega tiros en el pie con cada papeleta sobrante.
Hay un precedente reciente y otro lejano. En 2023, en Ibiza, una candidatura unitaria de izquierdas logró escaño. En el año 2000, Almunia y Frutos cerraron listas conjuntas PSOE-IU al Senado en 27 provincias… y aún así el PP de Aznar se llevó la mayoría. La unidad no es magia. Pero la división, en el Senado, es casi suicidio aritmético.
Por qué la izquierda no puede mirar solo al Congreso
El Senado no es un museo. Con mayoría holgada, la derecha puede dilatar leyes, montar comisiones y, en el horizonte institucional, condicionar renovaciones sensibles. El propio PSOE recuerda comparecencias de Ábalos, Koldo o Cerdán y la citación del presidente. Se puede discutir el tono; no se puede discutir que quien controla la Cámara Alta marca el ritmo.
Desde IU se habla de fórmulas «de izquierdas, justas» para impedir que se repita «la comunión de intereses» entre PP y Vox. En Movimiento Sumar piden honestidad en la negociación. En Compromís hay más cautela: recuerdan «globos sonda» de Ferraz en el pasado y no quieren firmar un cheque en blanco sin saber antes cómo se articula la izquierda al Congreso. Es legítimo. También es peligroso: el 16 de octubre no espera a que todo el mundo tenga su foto perfecta.
La sociedad civil ha metido prisa con la plataforma «Senadoras y senadores por la Democracia», con apoyos públicos como Elvira Lindo, Víctor Manuel o Pepe Viyuela. No legisla. Pero pone el foco donde duele: si la izquierda llega al 29-N discutiendo siglas mientras la derecha llega con el Senado blindado, la derrota empieza antes de abrir los colegios.
El test de este domingo
Hoy no se firma la coalición. Se mide si hay margen real. Tres preguntas concretas deberían salir de la reunión:
- ¿En cuántas provincias hay lista única y en cuáles solo «coordenación»?
- ¿Quién encabeza en las grandes y cómo se reparte el resto de la papeleta?
- ¿Qué pasa con Baleares, Navarra y las monoprovidenciales, donde un escaño vale oro?
Lo que no debería salir es otra rueda de prensa de «seguimos dialogando» hasta el jueves por la noche. El PP ya parte, según Europa Press, con ventaja de salida en el Senado (23 escaños frente a 19 del PSOE en el reparto autonómico previo). Cada día de titubeo es un regalo.
Desde esta mesa editorial el marco es claro: unidad al Senado no es romanticismo. Es defensa de un contrapeso institucional. Si el Frente Amplio empuja y el PSOE se resiste por miedo a «contaminarse», que lo diga con la boca grande. Si el PSOE quiere el Senado pero no quiere compartir puestos, también. Lo que no cuela es vender remonte en el Congreso y dejar la Cámara Alta como terreno de juego de la derecha por defecto.
El 29-N se gana voto a voto. También se pierde escaño a escaño en el Senado por no saber sumar. Este domingo es una de esas citas en las que se ve si la izquierda ha aprendido la lección… o si prefiere el consuelo de la pureza mientras el reloj del 16 de octubre sigue corriendo.
Fuentes y contexto
- El Mundo: PSOE y Frente Amplio exploran alianza al Senado y se citan el domingo
- Demócrata: candidatura única de izquierdas al Senado y plazo del 16 de octubre
- El Mundo: el cálculo del «frente» en el Senado y el riesgo de tres quintos de la derecha
- Europa Press: el PP parte con ventaja en el Senado (23 frente a 19)
- Demócrata: el PSOE sopesa lista única al Senado para frenar la mayoría del PP
