El 29-N no se juega solo en el Congreso. En Ferraz lo saben y, según La Vanguardia y El Español, la dirección socialista ya explora candidaturas conjuntas de izquierda al Senado. El objetivo es claro: evitar otra mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta.

No es un capricho de organigrama. En los mandatos de Pedro Sánchez, esa mayoría popular ha servido para vetar presupuestos, atascar renovaciones como la del Consejo General del Poder Judicial, reprobar ministros y convertir el Senado en un escenario permanente de desgaste. Si la izquierda quiere un Parlamento “diferente”, como pidió el presidente al adelantar las urnas, también necesita otra aritmética arriba.

Lo que hay encima de la mesa (y lo que aún no)

Las conversaciones están en fase inicial y llenas de aristas. Fuentes socialistas y de otros partidos confirman a La Vanguardia que el proceso ha arrancado con la precipitación del calendario electoral. Ferraz, según El Español, tendría la última palabra sobre cualquier coalición. Y hay una línea roja interna: no diluir las siglas del PSOE en la papeleta, aunque cada formación mantuviera después autonomía de voto en la Cámara.

El precedente que más se cita es reciente y concreto. En 2023, PSOE, Sumar, Esquerra Unida e independientes de Ara Eivissa sumaron en Ibiza y Formentera y le quitaron un senador al PP. Ahora se habla de ampliar la fórmula. La Vanguardia sitúa el techo posible en torno a una treintena de circunscripciones, con Madrid como prioridad y Baleares entre los territorios donde el acuerdo se da casi por descontado.

En las islas, El Español apunta a un entendimiento con Més per Mallorca y otras fuerzas. El éxito de Ibiza anima al entorno de Francina Armengol a probar en más islas, además en un escenario donde Ibiza, Formentera y Menorca eligen senadores de forma diferenciada tras la reforma constitucional.

En Navarra el tablero es otro. Geroa Bai —marca del PNV en la comunidad foral— ha propuesto unir fuerzas al PSN de María Chivite. La línea roja es explícita: dejar fuera a EH Bildu. Fuentes del socialismo navarro insisten en que “no hay nada cerrado” y que se barajan opciones.

Empujón social y reloj electoral

El martes, en el Ateneo de Madrid, se presentó la plataforma “Senadores y senadoras por la democracia”. Sus promotores dicen haber contactado con PSOE, Movimiento Sumar, IU, Podemos, Más Madrid y Compromís. La recepción en Moncloa y Ferraz, según La Vanguardia, es buena… y cautelosa: el espacio a la izquierda del PSOE aún no ha cerrado cómo se presenta al Congreso, y los socialistas tienen el comité federal del 17 de octubre para ratificar listas.

Ahí está el nudo. Hacer listas conjuntas al Senado no obliga a un programa único ni a casarse del todo. Pero sí obliga a repartir puestos, marcas y egos en provincias donde el sistema suele regalar al primero tres de cuatro escaños. Si la izquierda va separada, el PP repite el truco. Si va junta, disputa el margen.

Medios que recogen la información de EFE recuerdan que no sería la primera coalición senatorial del PSOE en algunas circunscripciones, y citan experiencias históricas como la Entesa en Cataluña entre 2000 y 2011. La diferencia ahora es la prisa: el 29-N está encima y el Senado no espera a que el Frente Amplio termine de pelearse por las siglas del Congreso.

Por qué importa de verdad

Quien trate el Senado como un adorno constitucional no ha vivido esta legislatura. Una Cámara Alta con mayoría absoluta de la derecha no solo retrasa leyes: marca el tono de la legislatura, condiciona pactos y convierte cada reforma en una carrera de obstáculos. Por eso la operación de listas conjuntas, si cuaja, no es un apaño cosmética: es una herramienta de poder.

Tampoco hay que vender humo. Hoy no hay pacto nacional cerrado, ni mapa provincial sellado, ni garantía de escaños. Hay exploración, precedentes y un diagnóstico compartido en la izquierda: sin sumar votos donde el PP cosecha de tres en tres, el muro senatorial se reedita solo.

El reloj corre. El Congreso atrae focos y eslóganes; el Senado reparte frenos. Si el PSOE y el resto de la izquierda quieren que el 29-N sirva para algo más que un mitin largo, tendrán que decidir si compiten entre ellas… o si compiten de verdad contra la mayoría absoluta de Génova.