Hay crisis que se miden en pateras y hay crisis que se miden en carpetas. Ceuta lleva un mes en la primera. Este lunes, el Gobierno ha tenido que reconocer la segunda. Félix Bolaños ha dado el visto bueno a un segundo juez de refuerzo para los juzgados de la ciudad autónoma. No es un gesto cosmética de tuit feliz: es la confesión de que la frontera rota ya está aplastando la máquina de la justicia.

El ministro de Presidencia y Justicia dice que la petición formal del Consejo General del Poder Judicial llegó por la mañana y que la autorización fue “de manera inmediata”. Promete “todos los medios” para que la normalidad regrese “lo antes posible”. La frase suena a manual de crisis. La pregunta útil es otra: ¿cuántas carpetas se han acumulado mientras se discutía si Marruecos cooperaba, si el Rey iba o no iba, o si la culpa era de una red internacional de bulos?

Un refuerzo no es un milagro, pero sí un mínimo

Este es el segundo refuerzo del tribunal de instancia de Ceuta. El viernes, el CGPJ ya designó a Miguel Ángel Torres, magistrado de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Málaga con sede en Melilla —el juez del caso Malaya— para reforzar la Sección Civil y de Instrucción durante medio año, prorrogable si la carga lo exige. La propuesta salió de la presidenta en funciones del TSJA de Andalucía, Ceuta y Melilla, Beatriz Pérez, entre siete candidatos, por antigüedad y experiencia civil y penal.

La segunda comisión de servicio, la que Bolaños dice haber autorizado hoy, apunta a una plaza especialmente sensible: violencia sobre la mujer. No es un detalle menor. Cuando una ciudad se desborda, las primeras en pagar el peaje del colapso no son los tertulianos. Son las víctimas que necesitan identificación, protección, medida cautelar y un juez que no esté ahogado en retrasos. La Fiscalía ya ha elevado a 23 los procedimientos por agresiones sexuales desde la oleada de finales de julio. Se puede discutir el marco político. No se puede discutir que sin juzgados operativos ese dato se convierte en impunidad con sello oficial.

La izquierda seria no regala el Estado

Hay una tentación perezosa a la izquierda: hablar solo de acogida y mirar hacia otro lado cuando aparecen delitos, saturación o miedo real en la calle. Es un error. Proteger derechos es también sostener instituciones que funcionen. Un refuerzo judicial no “criminaliza” la migración. Criminaliza la negligencia de dejar a una ciudad autónoma sin capacidad de instruir, juzgar y amparar.

Tampoco conviene el triunfalismo gubernamental. Autorizar jueces de refuerzo un mes después de una entrada masiva no borra el mes de improvisación. No sustituye una política de frontera, ni una política de reubicación, ni una explicación creíble sobre cómo se llegó hasta aquí. Pero sí marca una línea que la derecha a veces pretende monopolizar: el Estado existe para poner orden jurídico, no solo para soltar eslóganes.

Si Bolaños de verdad pone “todos los medios”, se notará en plazos, en personal auxiliar, en protección a denunciantes y en la capacidad de separar lo penal de lo administrativo. Si solo queda el tuit, Ceuta seguirá siendo el lugar donde la política llega antes que la justicia. Y eso, para las víctimas, no es polarización: es abandono.