Hay una forma muy española de hacer las cosas: anunciar primero la fiesta y preocuparse después por quién la paga. El Ministerio de Hacienda encara la recta hacia los Presupuestos Generales del Estado de 2027 con una hoja de ruta tan ambiciosa como incierta. Despliega promesas de gasto, dibuja un nuevo reparto territorial y pone cifras gruesas sobre la mesa. Solo le falta un pequeño detalle para que todo eso sea real: cerrar los votos.

Primero el anuncio, después los apoyos

Lo verificable, lo que de verdad ha pasado, es modesto. La Moncloa ha comunicado que Hacienda inicia formalmente la tramitación de los Presupuestos de 2027 con la publicación en el BOE de la Orden de elaboración de las nuevas cuentas. Es el pistoletazo de salida oficial, el trámite que pone en marcha la maquinaria administrativa. Importante, sí, pero apenas el primer paso de una carrera larguísima.

A partir de ahí, casi todo es voluntad. El País ha contado que Hacienda promete acordar esos Presupuestos con sus socios antes de llevarlos al Congreso. Y Europa Press añade un matiz que lo dice todo: el ministerio hablará de las cuentas con los grupos parlamentarios una vez las tenga atadas dentro del propio Gobierno. Traducido del lenguaje oficial: ni siquiera puertas adentro está cerrado el acuerdo.

El «no» del PP y el reproche público

El obstáculo más visible tiene nombre y siglas. ElPlural informaba este domingo de que el ministro de Hacienda acude al Congreso con la vista puesta en los Presupuestos y con el «no» del PP a negociar la financiación autonómica encima de la mesa. No es un detalle menor: hablamos del principal partido de la oposición.

Y el Gobierno, lejos de buscar puentes discretos, ha elegido el reproche en voz alta. La Vanguardia recogía que Hacienda pide a los populares que dejen el «conmigo o contra mí» y se sienten a negociar la financiación. La jugada tiene su gracia: exigir colaboración a quien acabas de señalar en público como el bloqueador no suele ser la técnica de seducción más fina del manual parlamentario. Conviene precisar, eso sí, lo que consta y lo que no: lo que hay sobre la mesa es la negativa del PP a negociar la financiación, no un portazo a cualquier conversación sobre las cuentas.

Los 20.975 millones de la promesa

Y después está la zanahoria. La Moncloa ha comunicado una propuesta de nuevo modelo de financiación autonómica que otorgaría 20.975 millones de euros más en 2027 a las comunidades. Conviene leer esa cifra con el diccionario al lado: es una propuesta, no una transferencia. No es dinero que esté ya viajando a las arcas autonómicas, sino un ofrecimiento sobre el papel, condicionado a que el modelo salga adelante.

Ahí está el fondo del asunto. Es facilísimo prometer un reparto generoso cuando el cheque depende de un acuerdo que todavía no existe. La cifra suena redonda, casi 21.000 millones, y se entiende que ningún presidente autonómico vaya a hacerle ascos. Pero su solidez es exactamente la de los apoyos que la sostienen. Y esos apoyos, a día de hoy, son una incógnita.

Mucha cuenta y poca lechera

El resultado es un escenario de incertidumbre fiscal de manual. En muy poco tiempo, el Gobierno ha encadenado el arranque de la tramitación presupuestaria, la promesa de pactar con los socios y un modelo de financiación con cifra de titular. Mucho anuncio junto. Pero ninguno de esos movimientos equivale, todavía, a unos Presupuestos pactados, y mucho menos aprobados.

La distancia entre «iniciar la tramitación» y «tener las cuentas en vigor» es enorme, y la recorre cualquiera menos quien no tiene una mayoría asegurada. Prometer gasto y diseñar un reparto entre comunidades antes de garantizar los votos funciona de maravilla como titular de fin de semana. Como política fiscal seria, deja más preguntas que certezas: ¿con quién se pacta, a cambio de qué y con qué cuentas?

De momento, lo que hay encima de la mesa es un calendario, una promesa y una cifra llamativa. Lo que falta es lo de siempre: que alguien que no sea el propio Gobierno diga que sí. Y entre el «conmigo o contra mí» que denuncia Hacienda y el «no» que mantiene el PP en la financiación, el camino hacia los Presupuestos de 2027 se parece todavía más a una declaración de intenciones que a una cuenta cerrada.