Mientras la política se pelea a gritos por Ceuta y por la amnistía, el BOE hace su trabajo silencioso: colocar fichas en el tablero que de verdad mueve el dinero. Este martes el Ministerio de Economía ha renovado por dos años más a Mariano Bacigalupo Saggese como consejero de la CNMV —el supervisor de la Bolsa y de los mercados de valores— y ha fichado además a Ángel Estrada García, hasta ahora asesor del gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.

Bacigalupo no es un técnico anónimo. Es el marido de Teresa Ribera, comisaria europea y exvicepresidenta del Gobierno. Llegó al consejo de la CNMV en otoño de 2022 desde la CNMC. Con esta prórroga, publicada como Orden ECM/983/2026 en el BOE del 22 de septiembre (BOE-A-2026-19641), agotará el tope legal de seis años en el cargo. No es un detalle menor: desde la reforma de 2022 los mandatos del consejo son de seis años sin el vaivén de las prórrogas clásicas.

El PP no se ha andado con eufemismos. El vicesecretario de Economía, Alberto Nadal, ha cargado en X contra un Gobierno que, dice, sigue nombrando en reguladores “sin hablar con el principal grupo de la Cámara” y ha puesto en el mismo saco a Banco de España, CNMV, CNMC y CSN: organismos “cada vez más bajo sospecha”. Se puede discutir el tono. Lo que no se puede discutir es el patrón: el Ejecutivo mueve sillas en el supervisor bursátil al margen de cualquier pacto de Estado con la oposición.

Hay antecedentes. La Fundación Hay Derecho recurrió el primer nombramiento de Bacigalupo. Alegó que su perfil —Derecho administrativo y regulación energética, con paso por la antigua CNE y la CNMC— no acreditaba la especialización bursátil exigida y denunció el salto “sin solución de continuidad” entre reguladores, con el vínculo familiar de fondo. En marzo, la Audiencia Nacional desestimó el recurso: el control es de legalidad, no de oportunidad política, y el tribunal dio por cumplido el requisito de “reconocida competencia”. Hay Derecho anunció recurso ante el Supremo. Mientras tanto, Economía no espera: renueva.

La segunda ficha completa el cuadro. Ángel Estrada (Orden ECM/982/2026, BOE-A-2026-19640) sustituye a María Dolores Beato tras dos mandatos. Economista de carrera en el Banco de España, dirigió Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución entre 2020 y 2024, dimitió por salud y quedó como asesor de Escrivá. Antes pasó por la Oficina Económica de Zapatero y por Economía con Elena Salgado. Cinco Días lo resume sin maquillaje: perfil de prestigio técnico… y “vinculación al PSOE”. Mandato de seis años, sin reelección.

El Gobierno venderá méritos académicos —doctorado, acreditación de catedrático, publicaciones— y dirá que la CNMV necesita continuidad. La lectura liberal-conservadora es otra: un supervisor de mercados no es un club de amigos del Consejo de Ministros. Cuando el marido de una vicepresidenta (luego comisaria) se perpetúa en el consejo y llega un ex alto cargo del Banco de España con currículum monclovita, el mensaje al inversor no es de independencia quirúrgica. Es de control político con traje técnico.

España se gasta la credibilidad europea en batallas de identidad y frontera. En paralelo, el BOE firma quién vigila la cotización, las OPAs y el ahorro de millones de familias. Si la CNMV quiere parecer neutral, renovar a Bacigalupo “al margen del PP” y colocar a Estrada el mismo día es una forma muy torpe de demostrarlo.