El Gobierno abrió Casa 47 como el escaparate de la vivienda pública barata. El lunes, Moncloa lo presentó con tambor: portal nuevo, contratos largos y la promesa de meter orden donde el mercado “está roto”. Tres días después, al mirar el catálogo real, el relato se deshincha: hay 645 pisos en la plataforma —no los 800 del anuncio inicial— y ninguno de esos alquileres asequibles aparece en Madrid o Barcelona, justo donde el recibo del alquiler más asfixia.
No es un detalle de mapa. Es la foto de una política que habla de derecho a la vivienda en las dos capitales del drama y entrega llaves, de momento, en otra geografía. Según el reparto publicado por la prensa económica a partir del propio portal, casi dos de cada tres viviendas de esta primera convocatoria —401 de 645— están en la Comunidad Valenciana. El resto se reparte de forma muy desigual: Galicia 99, Cataluña 93, Navarra 34 y Asturias 18. Fuera de ese club, el resto de España mira el escaparate vacío.
El mapa que no cuadra con el discurso
En Alicante, la bolsa más gorda no está en la capital: Pedreguer concentra 66 pisos; Denia, 35; luego Monóvar, Orihuela, Els Poblets, Elche o Novelda. Castellón suma 157 inmuebles repartidos entre Xilxes, Benicarló, Villarreal, Castellón de la Plana, Peñíscola, Burriana y otros municipios. En Valencia provincia, Carlet (37) y Turís (19) van por delante de localidades del área metropolitana como Manises. Galicia se apoya sobre todo en A Coruña —Carral, Ribeira, Ares, Boiro, Cedeira…— y Cataluña reparte entre La Ràpita, El Vendrell, Vic, Amposta o Lérida. Navarra concentra las 34 en Lekunberri; Asturias, las 18 en Gijón.
Traducción para quien busca piso en Chamberí, Vallecas, Gràcia o Nou Barris: esta tanda no te saca del portal inmobiliario privado. El Estado interviene, sí, pero interviene donde tiene stock o donde el mercado no pega tan fuerte. El anuncio de Sánchez —“intervención del mercado” y alquileres que no superen el 30% de los ingresos, con contratos de larga duración— choca con una primera oferta que elude las dos ciudades con precios más tensos.
800 en el atril, 645 en el buscador
La diferencia entre el relato de lanzamiento y el inventario importa. El 7 de septiembre, el Gobierno estrenó Casa 47 hablando de 800 unidades y de otras 1.500 en camino. El portal de solicitudes ya deja ver 645. Puede ser un desfase de calendario, un filtro de disponibilidad o una primera fase. Lo que no puede ser es marketing sin mapa: si la empresa pública de vivienda nace para aliviar la exclusión en las grandes urbes, el primer listado debería poder señalar al menos una dirección en Madrid y otra en Barcelona. Hoy no puede.
Isabel Rodríguez ha insistido en que la vivienda pública no puede acabar en manos de privilegiados y ha pedido unidad parlamentaria para regular el alquiler. Ese discurso solo se sostiene si el parque llega donde la gente se queda fuera. Mientras tanto, Casa 47 corre el riesgo de convertirse en un portal de buenas intenciones con llaves en municipios de segunda corona y costa, útil para quien puede moverse y frustrante para quien trabaja donde el alquiler se come el sueldo.
Oferta pública, no foto de campaña
Nadie niega que 645 viviendas a precio por debajo de mercado son 645 hogares posibles. El problema es de escala y de prioridad. España arrastra un déficit de cientos de miles de casas asequibles; el Banco de España y medio país lo repiten cada trimestre. Sacar un buscador bonito no sustituye suelo, obra y voluntad de pelear el parque en las ciudades caras. Si el Estado solo publica lo que ya tiene lejos del epicentro del conflicto, el mercado “roto” seguirá rompiendo a los mismos.
La izquierda institucional no puede conformarse con el corte de cinta. Tiene que exigir el siguiente listado: cuántas entran en Madrid y Barcelona, con qué rentas, en qué plazos y con qué control anti-especulación. Casa 47 será política de vivienda el día que la llave coincida con el mapa del problema. Hasta entonces, es un catálogo incompleto vestido de solución.
