El barómetro de julio del CIS trae una fotografía cómoda para Pedro Sánchez y bastante menos cómoda para Alberto Núñez Feijóo. Según la nota publicada por el instituto público, el PSOE se coloca en el 33% de estimación de voto y el PP queda en el 25,1%. Europa Press añade el movimiento mensual: los socialistas suben 1,7 puntos y los populares pierden algo más de dos. En titulares de partido, Moncloa respira y Génova vuelve a mirar de reojo a Vox.
Pero la encuesta tiene una segunda portada, más incómoda y mucho más real. La vivienda aparece como el principal problema de España para el 43% de los encuestados, tres puntos más que el mes anterior. Es decir: mientras la política discute quién gana la pelea del relato, la gente sigue mirando el alquiler, la hipoteca, el precio de entrada a una casa y la sensación de que emanciparse se ha convertido en un casting de resistencia.
El Gobierno gana oxígeno, no una alfombra roja
El PSOE puede vender que aguanta e incluso mejora en medio de un clima político durísimo. El CIS sitúa a Vox en el 15,3% y a Sumar en el 6,1%, según Europa Press. La suma de los dos partidos del Gobierno queda por debajo del bloque PP-Vox si se mira solo el agregado de estimación, pero el dato central es que el PP no logra capitalizar el desgaste del Ejecutivo en esta encuesta concreta.
Conviene no convertir un barómetro en una noche electoral. El propio CIS informa de que el trabajo de campo se hizo del 1 al 6 de julio, con entrevistas telefónicas y un margen de error que Europa Press cifra en 1,6 puntos. Una encuesta mide tendencia, no reparte escaños. Aun así, políticamente importa porque marca ánimo: si el PP esperaba que el verano fuera una cuesta abajo limpia para el Gobierno, este sondeo no se lo da.
La vivienda rompe el decorado
El dato social más potente no está en la carrera Sánchez-Feijóo. Está en la lista de problemas. El CIS coloca la vivienda por delante de la inmigración y de los problemas políticos en general. Y cuando pregunta por lo que afecta personalmente, también aparece arriba: vivienda, crisis económica y sanidad.
Ahí hay una advertencia para todos, pero especialmente para la izquierda que gobierna o aspira a gobernar. No basta con tener mejores números en una encuesta si el país que te vota siente que el contrato básico se ha roto. Un joven con contrato temporal que no puede alquilar, una familia que encadena subidas o un barrio expulsado por el turismo no vive en la estimación de voto: vive en el portal de Idealista, en el aval que no llega y en la mudanza forzada.
El PP tampoco sale gratis
Para la derecha, el barómetro deja una lectura incómoda. Si el CIS es tan discutible como repite el PP, no debería bastar con enfadarse cada mes con Tezanos. La pregunta útil para Feijóo es por qué una parte de la ciudadanía no compra todavía que él sea la salida, incluso en un contexto de desgaste del Gobierno. Europa Press recoge que la confianza en Sánchez sigue baja, pero la de Feijóo es aún peor en esta encuesta.
La oposición puede denunciar sesgos, y tiene derecho a hacerlo. Pero también necesita una respuesta material a los problemas que suben en la lista. Si la vivienda es la primera preocupación del país, contestar solo con bronca institucional o con esperar a que el Gobierno se caiga es poco programa. La gente no vive dentro de una moción parlamentaria: vive dentro de una casa, si puede pagarla.
La encuesta como aviso, no como medalla
El Gobierno tiene oxígeno, sí. Pero oxígeno no es victoria. Si el PSOE lee el 33% como permiso para seguir igual, se equivoca. El dato de vivienda es el semáforo rojo de la legislatura. Y si el PP lee el 25,1% solo como una anomalía del CIS, también se equivoca: los problemas reales no desaparecen porque una encuesta no guste.
La conclusión menos cómoda es la más clara. La política española sigue mirando demasiado a la pelea de bloques y demasiado poco al precio de vivir. El CIS de julio puede dar titulares a los partidos, pero la noticia de fondo es otra: el país está diciendo, otra vez, que sin vivienda no hay mayoría que aguante mucho tiempo.
