Ada Colau llegó este jueves a un desayuno del Foro Nueva Economía con algo que escasea en campaña: números concretos. La candidata de Frente Amplio a las generales del 29 de noviembre presentó, en un acto conducido por el economista Nacho Álvarez, una batería de medidas fiscales que, según estimaciones de la propia formación, recaudarían unos 10.000 millones de euros al año. Que quede claro desde el principio: son cifras de Frente Amplio, no datos auditados por ningún organismo independiente. Pero al menos hay propuesta encima de la mesa. Algo es algo.
Quién paga, cuánto y por qué
El primer bloque es un impuesto sobre el patrimonio neto con tipos definidos: el 2% para patrimonios superiores al millón de euros y el 3% a partir de los 50 millones. Lo que ya se tribute por el Impuesto sobre el Patrimonio o el de las Grandes Fortunas descontaría de la cuota, para evitar doble imposición sobre lo mismo. Según la formación, esto no toca salarios ni pensiones.
¿A cuánta gente afecta? Frente Amplio estima que a unas 231.000 personas, aproximadamente el 1% de los declarantes del IRPF. Las 1.200 mayores fortunas —las que superan los 50 millones— aportarían, según la coalición, un tercio de lo recaudado. El 99% restante de la población, en la estimación de la formación, no pagaría ni un euro adicional por estas medidas.
En el acto, Colau enmarcó la propuesta con una frase que merece detenerse: «No existe ningún derecho a acumular riqueza, pero sí el derecho a la vivienda, la educación y la vida digna». No es un eslogan vacío; es una declaración de principios sobre qué protege un Estado y qué no. También mencionó el caso de Elon Musk y su intervención en las elecciones de Brasil como ejemplo de lo que ocurre cuando la riqueza acumulada sin límites se convierte en poder político.
La banca que paga menos que tu pyme
El segundo bloque va contra algo que lleva años siendo un secreto a voces. Las grandes empresas y la banca pagan un tipo efectivo en el Impuesto de Sociedades de entre el 7% y el 9%, mientras que una pyme de barrio tributa al 19% o 20%. La diferencia la fabrican las desgravaciones: compensaciones por pérdidas de ejercicios anteriores, deducciones de todo tipo. Frente Amplio propone revisar esas bonificaciones para que el tipo nominal se parezca un poco más al real.
El contexto lo pone solo: la banca española acumuló en torno a 26.000 millones de euros en beneficios hasta septiembre, según recoge El Mundo. No está mal para un sector que históricamente ha sabido trasladar sus costes a la sociedad cuando las cosas van mal, y guardarse los beneficios cuando van bien.
El piso que tienes parado también tiene precio
La tercera pata es, quizás, la más reconocible para quien haya buscado alquiler en los últimos años. Colau propone un impuesto del 10% sobre el valor de la vivienda a partir de la cuarta propiedad para personas físicas —con un umbral de valor conjunto superior a 800.000 euros, según recogen El Mundo y La Vanguardia—, con una excepción importante: si el inmueble está en alquiler asequible y estable, queda exento. Para empresas y fondos de inversión, el impuesto entraría desde la primera vivienda.
El objetivo aquí no es principalmente recaudatorio. Es movilizar lo que Frente Amplio estima en unas 500.000 viviendas actualmente en uso turístico, de temporada o directamente vacías, y llevarlas al mercado de alquiler asequible. Que el que tiene cuatro pisos parados en el centro pague por el bloqueo, o los ponga a trabajar para quien los necesita.
El 29-N también se vota quién paga el Estado
Colau recordó un dato que conviene tener presente: la presión fiscal española está entre 3 y 4 puntos del PIB por debajo de la media de la Unión Europea. Si queremos sanidad, educación, pensiones y trenes seguros —la candidata mencionó la tragedia de Urda, que se cobró 69 vidas, y fue directa: «La gente que coge el tren quiere sentirse segura»—, alguien tiene que pagar. La pregunta es quién. Si se quiere un Estado del bienestar parecido al nórdico, hace falta una fiscalidad parecida a la nórdica. Así de simple, así de incómodo.
La derecha tiene su respuesta: bajar impuestos, desgravar rentas altas, confiar en que el mercado lo resuelva todo. Colau tiene la suya: que el esfuerzo lo hagan quienes tienen capacidad real de hacerlo, los 231.000, no los 23 millones que declaran en el IRPF.
Frente Amplio —coalición que agrupa a Comuns, IU, Más Madrid y Movimiento Sumar, entre otras fuerzas— pidió este jueves centrarse en propuestas, especialmente tras la dimisión de Óscar Puente y en un contexto marcado aún por el dolor de Urda. Tiene sentido: en campaña se habla mucho de quién manda y poco de quién paga lo que ese mando necesita para funcionar.
Estas medidas son propuestas de programa electoral, no leyes en vigor ni aprobadas en ningún parlamento. Las cifras de recaudación son estimaciones de la propia formación. Pero en un debate donde la derecha propone bajar impuestos a quien más tiene, que alguien llegue con tipos concretos —2%, 3%, 10%— y una estimación de a quién afecta y a quién no es, como mínimo, un ejercicio de honestidad que no abunda. El 29 de noviembre no solo se vota quién gobierna. Se vota qué modelo de Estado queremos y, sobre todo, quién lo sostiene.
Fuentes y contexto
- El País — Colau propone aumentar los impuestos a ultrarricos y grandes empresas para recaudar 10.000 millones
- Público — Tax the rich: Colau propone nuevo impuesto sobre el patrimonio
- El Mundo — Colau propone impuestos a banca, patrimonios y vivienda
- La Vanguardia — Colau plantea impuesto a grandes fortunas para recaudar 10.000 millones
- El País en directo — Actualidad política, 5 de noviembre de 2026
