María Jesús Montero lleva días con un problema que, si lo piensas, dice bastante sobre cómo funciona la política cuando la derecha tiene el mazo.

El miércoles que viene, el 11 de noviembre, hay huelga general. La han convocado CCOO, UGT y el movimiento de inquilinas. Es por la vivienda, por los salarios, por el poder adquisitivo. Veinticuatro horas, de las doce de la noche a las doce de la noche. Una huelga como manda la ley.

El mismo día, el PP-A tiene programado el Pleno del Parlamento de Andalucía. Y en ese pleno se debate, entre otras cosas, la enmienda a la totalidad al proyecto de Presupuestos de la Junta para 2027. Uno de los debates más importantes del año para la oposición.

¿Casualidad? Montero cree que no.

El cepo del calendario

Este jueves, la secretaria general del PSOE-A ha pedido que se cambie la fecha del pleno. No pide gran cosa: un día, al jueves. O el mismo criterio que ya se ha aplicado cuando el presidente Moreno tenía que ir al Comité de las Regiones o cuando una consejera acudía a una feria.

¿Se mueve el pleno por una feria? Sí. ¿Se mueve porque los trabajadores quieren salir a la calle a reclamar vivienda digna? Resulta que no.

Los diputados no tienen derecho formal de huelga. Montero lo reconoce. Pero eso no quita que el PSOE-A quiera, como dice ella, compatibilizar dos cosas legítimas: estar con la gente en la calle y cumplir con su trabajo en la Cámara defendiendo la enmienda a los Presupuestos. El problema es que el PP-A no tiene ninguna intención de facilitarlo.

Lo de la Cámara de Cuentas no es un detalle menor

Montero señala algo que merece atención. En el orden del día del mismo pleno, PP-A y Vox han colado, de rondón, una proposición para reformar la normativa de la Cámara de Cuentas andaluza.

¿Por qué importa? Porque si los diputados de la oposición no acuden al pleno por estar en la huelga, esa reforma puede salir adelante sin que nadie la discuta en serio. Un pleno con la bancada izquierda vacía es un pleno en el que la derecha hace lo que le da la gana sin testigos incómodos.

No parece un accidente del calendario. Parece una jugada.

El PP-A: "los diputados no tienen derecho a huelga"

La respuesta del PP-A ha sido clara y sin matices: los diputados no tienen derecho a huelga y si no acuden hacen el ridículo.

Fíjate en el argumento. No es que el pleno no pueda moverse —se ha movido por menos—. No es que los Presupuestos sean urgentísimos. Es que si te vas a la huelga, quedas como un payaso.

Montero lo llama como lo que ella cree que es: un boicot al ejercicio de la huelga. Dice que el PP-A no quiere que los trabajadores salgan a reclamar sus derechos. Y que por eso convierte el pleno en un instrumento de presión sobre la oposición.

La lógica del cepo es difícil de rebatir.

La oposición espera "hasta el último día"

El PSOE-A no ha tomado ninguna decisión definitiva. Montero ha dicho que el grupo socialista dará una oportunidad más a la Mesa para cambiar la sesión y que esperarán hasta el último día.

La puerta sigue abierta. Pero si el PP-A no mueve el pleno, la oposición se va a tener que decidir entre dos cosas incómodas: quedarse en el hemiciclo mientras media España sale a la calle, o salir a la calle y dejarle el Parlamento libre a la derecha para que apruebe lo que quiera.

Ninguna opción es buena. Y ese es exactamente el diseño.

Qué es la huelga del 11-N

Para quien no esté al tanto: CCOO, UGT y el movimiento de inquilinas han convocado huelga general para el próximo miércoles. La razón es concreta: el acceso a una vivienda digna se ha convertido en un problema estructural para millones de personas, especialmente jóvenes y trabajadores con salarios medios y bajos. A eso se suma la presión sobre el poder adquisitivo.

La huelga dura 24 horas. Los trabajadores no están obligados a avisar a su empresa. El contrato se suspende ese día y no se cobra el salario del tiempo de huelga. Está prohibido sustituir a los huelguistas con trabajadores de ETT. En Sevilla, 400 delegados sindicales se reunieron este jueves en asamblea para preparar la jornada. No es una huelga de papel.

El fondo de la cuestión

A seis días del 11-N, la discusión sobre el pleno andaluz lleva la pelea a otro terreno. No es solo si los alquileres bajan o los sueldos suben. Es si el derecho a protestar cabe en la calle y al mismo tiempo en el Parlamento, o si la derecha andaluza consigue que la oposición tenga que elegir entre las dos.

Montero quiere las dos cosas. El PP-A quiere que elijas.

Que el Parlamento se mueva por una feria y no por una huelga general dice bastante sobre la jerarquía de prioridades del Gobierno andaluz.