Quedan veintidós días para el 29-N y el Partido Popular ya tiene lema: El cambio necesario. Suena rotundo, suena a esos eslóganes que quedan bien en una valla publicitaria de autopista. Lo que no queda tan bien es el lugar elegido para arrancarlo: Badalona, junto a Xavier García Albiol. Y aquí es donde uno empieza a rascarse la cabeza.

El símbolo que eligieron

Porque miren, en política los símbolos importan. Importan mucho. Puedes decir lo que quieras en un mitin, pero el sitio donde plantas la primera banderola de campaña dice más que cualquier discurso. Y Feijóo ha decidido que su cambio necesario empiece en Badalona, de la mano de Albiol. El mismo Albiol que lleva años siendo la cara más dura del PP en Cataluña. El que ha convertido la polarización en marca personal.

No es casualidad. Es cálculo. Un cálculo que cualquiera puede leer: necesitamos votos en Cataluña, Albiol los mueve, y además mandamos un mensaje a ese electorado que no quiere medias tintas. Pero entonces, ¿de qué cambio hablamos? ¿El cambio es volver a las trincheras de siempre con la misma tropa de siempre? Porque si esto es moderación, que baje Dios y lo vea.

Lo curioso es que Miguel Tellado, portavoz del PP, vendía ayer la campaña como algo basado «en la gestión y en la presentación de propuestas». Muy bien. Pero la primera propuesta visual que nos dan es una foto con Albiol en el acto de pegada de carteles. El mensaje subliminal no es precisamente un tratado de convivencia.

Esperando a que Abascal abra la puerta

Y luego está lo de La Revuelta. Aquí la cosa tiene su gracia negra. Durante semanas, el PP ha jugado al despiste con Broncano y su programa. Que si no vamos a entrevistas de productoras externas en RTVE, que si preferimos formatos controlados, que si la televisión pública no nos ofrece garantías. El discurso oficial era claro: nada de late night en la pública.

Pero entonces Santiago Abascal confirma que irá el lunes. Y de repente, el PP «no cierra la puerta». Así, sin más. Como si alguien hubiera pulsado un interruptor.

¿Qué ha cambiado? Pues que Abascal va primero. Y si Abascal va, Feijóo ya no puede quedarse fuera sin parecer el blandengue de la derecha. Es la dinámica de siempre: Vox marca el paso, el PP lo sigue intentando que no se note demasiado. Ada Colau irá el martes, y de repente el sofá de Broncano se convierte en territorio electoral obligatorio. Pero la pregunta incómoda sigue ahí: ¿necesitaba el PP que el líder de Vox le abriera la puerta del late night? ¿Eso es liderar o es ir a rebufo?

La tele pública no, gracias (o sí, según convenga)

Lo más llamativo de todo este baile es el doble rasero con RTVE. Tellado ha dejado claro que para debates serios prefieren Mediaset y Atresmedia porque, cito textualmente, «a diferencia de la televisión pública, son capaces de garantizar la neutralidad». Léanlo otra vez. Despacio.

Es decir: RTVE, la televisión de todos, no es neutral. Pero las cadenas privadas, con sus propios intereses empresariales y sus líneas editoriales conocidas, esas sí garantizan neutralidad. Es un argumento que solo funciona si no lo piensas mucho. Pero claro, la idea no es que lo pienses. La idea es que desconfíes de lo público por defecto.

Este es el cambio necesario que nos proponen: desconfiar de las instituciones públicas mientras se abraza el entretenimiento privado. Un programa de productora externa en RTVE es sospechoso; un debate en Telecinco es garantía democrática. La lógica es de , pero tiene su coherencia interna si entiendes que el objetivo es erosionar la credibilidad de lo público.

Y mientras tanto, entrevistas tipo Silvia Intxaurrondo solo si son de producción propia de RTVE. O sea: los formatos que no controlamos, no. Los formatos de entretenimiento donde podemos quedar , esos quizá sí. Depende de si Abascal ha ido antes, claro.

Veintidós días para el teatro

El programa electoral lo presentan el 10 de noviembre en Madrid. Feijóo «recorrerá toda España». La campaña oficial arranca el 13-N. Todo muy profesional, todo muy medido. Pero los gestos ya están lanzados y dicen más que cualquier PowerPoint de propuestas.

Dicen que el centro es un decorado. Que la moderación se guarda para los discursos mientras los actos se diseñan para otro público. Que el cambio necesario, en realidad, es más de lo mismo envuelto en papel de regalo nuevo.

Tellado presumía ayer de que los expresidentes del PP están disponibles para hacer campaña, a diferencia del PSOE con sus problemas internos. Puede ser. Pero la pregunta no es quién tienes de tu lado, sino qué proyecto representas. Y si tu proyecto arranca con Albiol en Badalona y espera a que Abascal te abra el camino del late night, quizá el cambio necesario no sea exactamente el que vendes.

Nos quedan veintidós días de esto. De lemas brillantes y gestos calculados. De equilibrios entre el que se vende y la base dura que hay que alimentar. El cambio necesario, dicen. A mí me suena más a continuidad maquillada. Pero bueno, para eso están las campañas: para que cada cual venda su película. Lo importante es no .

Fuentes y contexto