El acceso a la vivienda es hoy el principal problema material para buena parte de la ciudadanía, y el Gobierno ha vuelto a colocarlo en el centro del tablero. La ministra portavoz, Elma Saiz, anunció tras el Consejo de Ministros del 29 de junio que en las próximas semanas se aprobará «un amplio paquete de medidas estructurales de vivienda». Ese mismo día, Público adelantó el contenido: un macrodecreto que promete tocar lo que más duele —contratos, prórrogas y pisos turísticos—. La pregunta que se hace cualquier inquilino es más sencilla: ¿servirá de algo?

Dos bloques: frenar el mercado y movilizar vivienda

El Ministerio de Vivienda ha ordenado el paquete en dos grandes bloques. El primero pretende bajar precios, dar estabilidad a los contratos y combatir el fraude en el alquiler. El segundo, movilizar vivienda asequible. Sobre el papel es la fotografía de un problema bien entendido: no basta con prometer obra nueva a largo plazo, hay que frenar la sangría del alquiler mientras tanto.

El propio Gobierno describe el futuro Real Decreto como «extenso y transversal», con la intención de recoger propuestas apoyadas por distintas fuerzas políticas para que todos los grupos se sientan representados. Traducción política: sin costura parlamentaria, no hay decreto que sobreviva.

Las medidas que están sobre la mesa

Las medidas que cita Público dibujan un giro proinquilino que Sumar y las plataformas por la vivienda llevaban tiempo reclamando:

  • Regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, la vía por la que muchos propietarios esquivan la Ley de Vivienda.
  • Prórroga extraordinaria de los contratos, para dar aire a los inquilinos mientras el mercado no afloja.
  • Obligatoriedad de que todos los contratos sean por escrito, contra el alquiler en negro.
  • Bonificaciones en el IRPF para los caseros que no suban la renta.
  • Aumento del IVA al 21% para los pisos turísticos.
  • Medidas de agilidad administrativa.

Conviene no adelantar acontecimientos: nada de esto está todavía en vigor. El IVA turístico al 21%, por citar el titular más llamativo, es una medida anunciada dentro del paquete, no un cambio que ya se aplique.

El fantasma de abril

El anuncio no nace en el vacío. La prórroga extraordinaria de contratos fue una bandera de Sumar, y en abril el Congreso tumbó un decreto relacionado con esa medida. No lo hizo «la derecha» como bloque abstracto: votaron en contra PP, Junts, Vox y UPN, con la abstención del PNV. Esa es exactamente la aritmética que el Gobierno tendrá que volver a resolver, porque un macrodecreto sin mayoría es papel mojado. La actividad parlamentaria de las próximas semanas dirá si esta vez los números salen.

Sumar aprieta y pone cifras

Desde el espacio de Sumar la presión es explícita. El ministro Pablo Bustinduy adelantó, según Público, que antes de que acabe julio volverán a llevar la prórroga de alquileres al Congreso y que no se puede dejar «a tres millones de inquilinos» desprotegidos —una cifra que maneja él y que aquí recogemos como cita, no como dato propio—. La vicepresidenta Yolanda Díaz lo resumió en la misma dirección: «La vivienda es un derecho y vamos a garantizarlo».

Un anuncio no es todavía un BOE

La Moncloa confirma en su resumen del Consejo de Ministros que el Ejecutivo anunció iniciativas para abordar de forma integral el acceso a la vivienda, con un bloque específico de «medidas para facilitar el acceso a la vivienda» en la intervención de Saiz. Pero conviene ajustar las expectativas al ritmo real de las cosas: el paquete no está aprobado ni convalidado, puede cambiar en su redacción final y necesitará apoyos en el Congreso para salir adelante.

Para quien paga cada mes una renta que se come su nómina, la diferencia entre un anuncio y una protección efectiva no es un matiz: es la distancia entre renovar el contrato o hacer las maletas. El Gobierno ha puesto el problema donde debía; ahora toca comprobar si el texto que llegue al BOE está a la altura del discurso y si encuentra los votos que en abril no tuvo. Hasta entonces, prudencia: ni el decreto está hecho, ni los precios van a bajar solos por un titular.