A tres semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, conviene tener claro de dónde viene el verdadero peligro para la democracia. No está dentro de las urnas. Lleva meses preparando el terreno desde fuera, y los datos para probarlo ya existen.

No es paranoia de despacho. Es una orden internacional de busca y captura de la Audiencia Nacional, un canal de Telegram con más de 14.500 suscriptores y una granja de páginas de Facebook gestionada desde Vietnam. Todo conectado por el mismo objetivo: que, pase lo que pase el 29-N, la democracia española salga herida.

El hombre de Moscú

Su nombre es Enrique Arias Gil. Madrileño, 38 años. Se presenta como politólogo por la Complutense y doctor en Seguridad Internacional por el Instituto Gutiérrez Mellado. Hoy dice ser «exiliado y refugiado en la Federación Rusa».

La Audiencia Nacional tiene contra él una orden internacional de busca y captura por sabotaje con finalidad terrorista. Desde septiembre de 2025 figura en la lista de los más buscados de Europol por su vínculo con el grupo NoName057(16). La Policía Nacional le atribuye un informe con los datos personales de casi 2.000 policías, guardias civiles, militares y agentes del CNI. El 29 de octubre publicó el nombre, la fotografía y el historial de un suboficial en activo del Ejército español. No como aviso. Como señalamiento.

Desde su canal de Telegram, bautizado 'Desinformador Ruso', Arias Gil lleva semanas haciendo algo más que desinformar. En las últimas semanas ha publicado nueve mensajes reclutando españoles para el Ejército ruso: sueldo de entre 2.500 y 3.000 dólares al mes, prima de 25.000 dólares a la firma del contrato, billete de avión, visado y posibilidad de obtener la ciudadanía rusa. Edad, entre 18 y 50 años. Se valora experiencia militar o en seguridad privada.

El 26 de octubre fue más lejos. Invitó a cibervoluntarios a unirse a hackers rusos del proyecto Ddosia, remunerados en criptomonedas, para atacar al «Occidente Colectivo». Entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre publicó tres mensajes solicitando información confidencial y datos personales de funcionarios y empresarios españoles.

Según el reportaje de Miguel González en El País, este canal es el nodo central de una red que redistribuye contenido de Sputnik, TASS y Rybar, con alrededor de 350.000 suscripciones acumuladas y 8,5 millones de visualizaciones en solo dieciséis días.

El arsenal invisible

Ese es el título del informe que cartografía lo que tenemos delante: 'El arsenal invisible: amenazas híbridas a las elecciones españolas de 2026 y a la seguridad nacional', elaborado por Golden Owl, una startup de análisis OSINT vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante.

No es una sentencia judicial. Es inteligencia de fuentes abiertas, y conviene leerla con esa perspectiva. Pero los números son difíciles de ignorar: 54.737 elementos recopilados, 10.773 cuentas cartografiadas entre el 20 de agosto y el 5 de noviembre, y 528 documentos del mercado negro digital.

En la dark web hay más de 13 millones de registros de ciudadanos españoles y 113.000 combinaciones de correo electrónico y contraseña a la venta, procedentes de hackeos anteriores. Material potencialmente útil para suplantar identidades en plena campaña electoral.

Vietnam fabrica la historia que tú compartes

El informe documenta una granja de páginas de Facebook en castellano gestionadas desde Vietnam, con alrededor de 270.000 seguidores, con audiencia concentrada especialmente en mayores de 65 años. Las audiencias de pago tienen nombres vietnamitas. Hasta el 27 de octubre, estas páginas publicaban contenido banal e inocuo. Después de esa fecha, pasaron a producir historias electorales generadas con inteligencia artificial, con un sesgo marcadamente antigubernamental e islamófobo.

No son las únicas. El informe detectó canales operando desde Sri Lanka, Indonesia, Pakistán y Argentina, presentándose como medios españoles. Y 25 cuentas desde Estados Unidos, Francia y Alemania que acumularon 1,39 millones de reproducciones usando hashtags idénticos sobre la crisis de Ceuta.

La velocidad lo dice todo: 36 minutos después del accidente ferroviario de Urda, la red ya había expandido un bulo de sabotaje a través de falsas cuentas ferroviarias y supuestos medios de comunicación.

El bulo que quieren que creas antes del 29-N

El objetivo más inmediato de esta campaña es el voto por correo. El informe documenta cómo una narrativa de fraude electoral de origen brasileño fue adaptada al contexto español en menos de 30 minutos, difundida a través de webs ultraderechistas latinoamericanas. Cuatro cuentas publicaron el mismo bloque de texto con nueve segundos de diferencia entre sí.

El mensaje es siempre el mismo: no votes por correo, el censo está amañado, robarán el resultado. Para ilustrarlo, imágenes generadas con inteligencia artificial de un empleado de Correos triturando papeletas.

Aquí hay un matiz que el informe subraya y que conviene no perder: el discurso de origen es nacional. Las redes extranjeras lo amplifican, pero alguien de aquí lo fabrica. Son dos problemas distintos y no conviene mezclarlos para no hacer análisis chapucero ni señalar en falso.

Por qué esto también es un problema de la izquierda

Hay una tentación cómoda en este tipo de noticias: tratarlas como si fueran munición del Gobierno para deslegitimar a la oposición, o como paranoia de los que ven a Rusia en todas partes. Desecharlas con un gesto de suficiencia y seguir.

Eso es exactamente lo que esta red necesita que hagamos.

La narrativa del «robarán las urnas» no tiene ideología propia. Se adapta. Si el resultado del 29-N es ajustado —y todo apunta a que lo será—, el entorno informativo ya estará preparado de antemano para el rechazo. Lo dice explícitamente el informe Golden Owl. Y tiene lógica: una democracia herida por la desconfianza no le sirve bien a la izquierda ni a nadie que crea en ella.

Tomarse en serio la integridad electoral no es ceder al relato del fraude. Es exactamente lo contrario: es no dejar el flanco abierto para que quienes quieren desestabilizar encuentren el trabajo hecho de antemano.

Hay un fugitivo en Moscú con una orden de arresto, una red de reclutamiento activa y una campaña de desinformación en marcha. Un informe con más de 54.000 elementos documentados. Una granja vietnamita que lleva semanas calentando a los abuelos en Facebook. Minimizarlo ahora mismo, a tres semanas del 29-N, es hacerles el favor.