Miriam Nogueras lo ha dicho esta mañana en la SER Catalunya sin pestañear. No habrá votos de Junts para Alberto Feijóo. Tampoco para Pedro Sánchez. Y si el PSOE quiere sus apoyos, que cambie de candidato. Ella ya tiene el modelo: Keir Starmer, el laborista británico que apartó a su antecesor y refundó el partido. La llaman la vía Starmer. Pero hagamos la traducción real: Junts quiere decidir el apellido del presidente de España.
Eso no es negociación política. Es extorsión con traje de centrismo.
El PP es «catalanófobo» y Vox ya es su socio
Nogueras no deja margen al PP. Lo llama «uno de los partidos más catalanófobos» y zanja cualquier investidura de Feijóo. El PP ya ha decidido que su socio se llama Vox, dice. Así que a Junts ni se les ocurra llamar.
Hasta ahí, legítimo. Junts puede no querer al PP. Lo que ya no resulta tan presentable es el argumento que usa para justificarlo: que en 2023 el PP ganó las elecciones y no gobernó precisamente porque Junts lo vetó. Nogueras lo recuerda como una hazaña. Recuerda también que en 2016 el PP sí gobernó con apoyo del PSOE, y sugiere que «reincidir» lo hacen quienes ya lo hicieron antes.
Pensemos en eso un momento. El partido más votado de España no pudo gobernar porque un partido separatista catalán con un puñado de escaños dijo que no. Y ahora la misma portavoz de ese mismo partido sale a recordarlo con orgullo. Efectivamente: reincidieron ellos.
La «vía Starmer»: el presidente lo elige Junts
La novedad de esta semana es el eufemismo de moda. La idea es sencilla: como los laboristas británicos renovaron su liderazgo, el PSOE debería apartar a Sánchez y poner a otro candidato. Uno que guste más en la dirección de Junts.
Nogueras lo plantea como una oportunidad generosa: el PSOE elige entre Sánchez sin capacidad de llegar a acuerdos o el partido y el país. Suena razonable hasta que te das cuenta de lo que implica. Una formación independentista catalana está pidiendo que el partido en el gobierno de España cambie a su secretario general para que ellos den su apoyo.
No proponen un programa. No exigen políticas concretas. Quieren elegir la persona. El nombre. El apellido. La cara del ejecutivo.
Eso no lo hace ningún socio parlamentario en una democracia normal. Los socios condicionan políticas. No fichan presidentes.
«No estamos para abrir y cerrar puertas de Moncloa»
Nogueras también dice que Junts no está «para abrir y cerrar puertas de Moncloa». Qué delicadeza. Llevan dos legislaturas haciendo exactamente eso y ahora les parece un poco vulgar reconocerlo.
La realidad es más sencilla. Junts tiene un objetivo declarado: mientras Cataluña no sea independiente, nada en Madrid sin que pase por Cataluña. No por todos los catalanes, que conste. Por Junts. Por su dirección. Por quienes manden en la cúpula en cada momento.
Eso convierte a Junts en un partido bisagra permanente sin ningún interés en que España funcione con estabilidad. Al contrario. Cuanto más bloqueada esté la gobernabilidad, más poder tienen ellos para desbloquearla a precio de mercado.
La coartada del centro
Nogueras tiene la habilidad de presentar todo esto como moderación. Ni Vox ni el Frente Amplio, dice. Ni ministro Abascal ni ministra Colau con sus votos. Se coloca en el centro. Razonable, dialogante, equidistante.
Pero el centro no consiste en bloquear al partido más votado una legislatura y pedir que el partido en el gobierno cambie de líder la siguiente. El centro, en términos elementales, es respetar el resultado de las urnas y buscar acuerdos dentro de lo que los españoles han votado. Todos los españoles. Los de Almería, los de Salamanca, los de Tenerife y también los de Tarragona que no votan a Junts.
Lo que hace Junts es otra cosa. Es usar su posición de bisagra para maximizar el precio de su apoyo. Y ese precio no es político: es constitucional. Lo que quieren no es más inversión ni más competencias. Es que el Estado se vaya fragmentando hasta que la independencia sea el único desenlace posible.
A veintitantos días del 29-N
Estamos a poco más de tres semanas de las elecciones del 29 de noviembre. La campaña arranca el 13. Y Nogueras sale hoy a fijar las condiciones de Junts para lo que venga después.
El mensaje es claro: si quieres gobernar España, pasa por nosotros. Y si pasas por nosotros, el precio es alto. No en dinero. En soberanía.
Mientras tanto, el resto de españoles, los que viven lejos del debate sobre quién tiene derecho a tener los dedos en el picaporte de Moncloa, siguen esperando que alguien forme gobierno de una vez y se ocupe de los problemas del día a día. Pero eso, claro, no tiene mucho glamour comparado con una portavoz anunciando la vía Starmer en una emisora de radio.
España tiene un problema de gobernabilidad. Junts no es parte de la solución. Es parte del negocio.
