Lara Hernández se marcha de Sumar y lo hace en el peor momento imaginable: a las puertas de la asamblea que debía renovar la dirección del partido. La coordinadora general de Movimiento Sumar anunció este miércoles su salida después de que la formación archivara la investigación interna que se le había abierto por un presunto trato vejatorio a trabajadores. Ella lo resume a su manera: una “campaña de desprestigio”.
La noticia, adelantada por Europa Press, pone punto final —aunque en falso— a cuatro meses de ruido dentro de la izquierda alternativa. Hernández dimite de todos sus cargos, renuncia a presentarse a la reelección y se da de baja como militante para volver a lo que hacía antes de todo esto: dar clase en un instituto.
Un expediente que se archiva sin dejar contento a nadie
Conviene ordenar las piezas, porque no es lo mismo una denuncia que un archivo, y desde luego no es lo mismo un archivo que una dimisión. Aquí ha pasado todo, y casi a la vez.
El expediente interno se abrió por un presunto trato vejatorio a trabajadores. Según Europa Press, se cerró formalmente a finales de junio —el día 28 o el domingo siguiente, según las fuentes citadas por la agencia— después de que los supuestos afectados decidieran no participar en el proceso y de que algunos denunciantes rectificaran su testimonio. elDiario.es apunta en la misma dirección: Movimiento Sumar archivó el caso tras la retirada de seis denuncias.
Traducido, el procedimiento no termina con un veredicto que exonere ni que condene, sino con un carpetazo porque quienes debían sostener las acusaciones se apearon del camino. Y ese matiz pesa. Ni hay acoso probado —el expediente está archivado y la presunción de inocencia manda— ni el cierre equivale a un certificado de que aquí no ocurrió nada. Un final así deja la sensación de que el asunto se ha resuelto por agotamiento, no por garantías.
La versión de Hernández: “mentiras, calumnias e injurias”
Ella, desde luego, no se va callada. Hernández sostiene que durante cuatro meses ha soportado “mentiras”, “calumnias” e “injurias” que considera demostradamente falsas, y avisa de que se reserva acciones legales por el daño a su reputación. Son sus palabras y su relato de lo sucedido, no un hecho dictado por ningún juez: hoy por hoy es la defensa pública de la afectada, no una sentencia.
Hubo también una disculpa, que en política no abunda. Hernández pidió perdón a la ciudadanía por el “espectáculo” ofrecido por su partido y dejó claro que se marcha sin romper amarras: seguirá apoyando a la izquierda alternativa y la alianza electoral con Más Madrid, IU y Comunes. Se va del cargo, no del proyecto. Y se va, dice, de vuelta al aula, al puesto de profesora de instituto que dejó para meterse en política.
Una asamblea que llega tocada
El calendario no perdona. El congreso de Movimiento Sumar está convocado para el 11 de julio y Hernández ya no figurará en la papeleta. La única candidatura formalizada para renovar la dirección la encabezan la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez, y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez. El relevo, por tanto, estaba encima de la mesa antes de que la crisis reventara del todo, pero llega con la casa revuelta y a contrarreloj.
Porque prisa hay. La izquierda alternativa anda reordenándose con el reloj electoral en marcha: el coordinador de IU, Antonio Maíllo, apunta a unas generales en marzo y quiere que el nuevo Sumar tenga candidato y proyecto antes de octubre. Reconstruir dirección y relato en pleno verano, con un expediente aún humeante a la espalda, no es precisamente el escenario que soñaba nadie en el espacio.
Lo que este lío dice de la izquierda de los cuidados
Y aquí va la parte incómoda, la que toca hacerse desde dentro y no desde la grada. Un partido que ha hecho bandera de los derechos laborales y de los cuidados no puede permitirse resolver un conflicto laboral interno a base de filtraciones, meses de desgaste y un final por retirada. No porque Hernández sea culpable —insistimos: el expediente está archivado— ni porque los trabajadores mientan, sino porque un proceso sin garantías claras no protege a nadie: ni a quien denuncia ni a quien resulta señalada.
La lección, si alguien quiere recogerla antes del 11 de julio, es fácil de enunciar y difícil de aplicar: los conflictos internos se arreglan con procedimientos serios, plazos razonables y bastante menos ruido; nunca con linchamientos ni con opacidad. Predicar cuidados de puertas afuera y gestionarlos regular de puertas adentro es la contradicción más cara que puede pagar una organización de izquierdas. Sumar no se hunde por esto, ni rompe su coalición, pero llega a su asamblea con deberes que no aparecen en ninguna ponencia.
Fuentes y contexto
- Europa Press — Lara Hernández abandona Sumar tras archivarse la denuncia de acoso laboral, que tacha de 'campaña de desprestigio'
- elDiario.es — Lara Hernández dimite de sus cargos en Movimiento Sumar tras archivarse el expediente de acoso laboral
- Antena 3 — Dimite Lara Hernández de todos sus cargos en Sumar tras archivarse la denuncia de acoso
- Europa Press — Maíllo apunta a elecciones generales en marzo y quiere que el nuevo Sumar tenga candidato y proyecto antes de octubre
