Hay trámites que parecen pura burocracia y en realidad son justicia atrasada. El 30 de junio, la ponencia del Congreso desbloqueó la proposición de ley que concede y acelera la nacionalidad española a las personas saharauis nacidas cuando el Sáhara era administrado por España, y a una parte de sus descendientes. Salió adelante con el PSOE, Sumar y sus socios de izquierda. Junts se abstuvo. El PP y Vox votaron en contra.

La iniciativa, impulsada por Sumar, llevaba más de un año congelada. Ahora entra en su fase final: la intención es llevarla a la Comisión de Justicia en julio y al último Pleno antes de agosto, si la tramitación acompaña. Todavía no es ley, conviene decirlo claro. El titular fácil sería otro.

Qué cambia exactamente

El texto hace dos cosas. Primero, reduce a dos años el tiempo de residencia legal y continuada en España que un saharaui necesita para optar a la nacionalidad: el mismo trato que ya tienen iberoamericanos, sefardíes y personas de otros antiguos territorios españoles. Segundo, abre la vía de la carta de naturaleza para quienes nacieron bajo administración española.

¿Y cómo se demuestra ese vínculo? Con papeles que muchas familias guardan como oro: un DNI español aunque esté caducado, el recibo de inscripción en el censo que la ONU elaboró para el referéndum del Sáhara Occidental, certificados de nacimiento, el libro de familia, cartillas de escolarización, pensiones o partes de hospitalización expedidos por la administración española. Documentos de un Estado que un día estuvo allí.

Cuántos saharauis y con qué plazos

Aquí toca prudencia con las cifras, porque las que circulan son estimaciones de los promotores, no un cómputo oficial cerrado. La diputada de Sumar Tesh Sidi calcula unas 50.000 personas beneficiarias en los campamentos, un número que también recoge The Objective. El País amplía el marco: en torno a 70.000 nacidos en la antigua colonia y un potencial de entre 100.000 y 200.000 si se cuenta a los descendientes, según los impulsores. The Objective añade otra magnitud atribuida a Sumar: unos 300.000 saharauis residentes en España que podrían acogerse a la vía de residencia reducida.

Los plazos tampoco son un cheque en blanco. Según lo publicado, la solicitud de carta de naturaleza habría que presentarla en un plazo de tres años desde la entrada en vigor de la ley —que llegaría seis meses después de su publicación en el BOE—, con matices según el texto: El País habla de tres años ampliables a cuatro y de una resolución en doce meses. Requisitos, ventanas temporales y expedientes. Nadie recibe un pasaporte por correo.

Reparación, no regalo

El fondo de todo esto es una palabra que a algunos les incomoda: reparación. Muchos saharauis viven desde hace décadas en una especie de limbo jurídico, sin un Estado que los reconozca del todo, atrapados en una apatridia de hecho. España administró aquel territorio, emitió allí sus documentos y se marchó. La propuesta viene a reconocer un vínculo que nunca se resolvió.

Tesh Sidi habló de un 'día histórico' y lo enmarcó en la memoria restaurativa y la justicia. Desde el PSOE, Artemi Rallo lo describió, según The Objective, como un paso 'definitivo e irreversible', y apeló a la reparación, la justicia y la solidaridad. No es caridad: es empezar a cerrar una herida que dejó abierta la propia España.

Quién dijo no y qué queda por delante

El PP y Vox votaron en contra. Junts eligió la abstención, ese lugar tibio que permite no mojarse. No hace falta atribuir intenciones ocultas a nadie para señalar lo evidente: ante una medida que saca a decenas de miles de personas de la incertidumbre jurídica, la derecha optó por frenar. Es una posición política y, como tal, se juzga en las urnas y en la hemeroteca.

Queda camino. La ponencia es solo un peldaño: faltan la Comisión de Justicia y el Pleno, y el calendario de julio va justo. Pero, por primera vez en más de un año, un texto que dormía el sueño de los justos vuelve a moverse. Para miles de familias saharauis, dejar de ser 'de ningún sitio' ha pasado de promesa a trámite. Y un trámite, al menos, se puede completar.