Esta mañana iba a ser grande. Cinco columnas de tractores arrancando desde Torrejón de la Calzada, Guadalajara, El Espinar, Buitrago del Lozoya y Arganda del Rey. Unos 500 vehículos y miles de agricultores y ganaderos apuntando hacia la plaza de Colón para llegar al Ministerio de Agricultura antes de la una del mediodía. ASAJA, COAG y Unión de Uniones juntas bajo un lema que no necesita traducción: "Dar de comer tiene que dar para vivir".

No llegaron.

Una decisión que dice mucho de quién es el campo

A primera hora llegó la noticia del accidente ferroviario en Urda, Toledo. Las organizaciones convocantes suspendieron la tractorada de inmediato, por respeto y solidaridad con las víctimas. Muchos tractores ya habían salido antes de las siete y media. Los que podían parar, pararon.

Esto se llama civismo. Y en estos tiempos, conviene señalarlo.

Podían haber seguido. Tenían autorización hasta las seis de la tarde. Llevaban semanas organizando una movilización con cinco puntos de partida y miles de personas. Y lo dejaron, sin regatear y sin esperar a ver cuántas víctimas había. Cuando hay una tragedia de verdad, el campo para. Que conste.

Cinco problemas que no desaparecen por aplazar la protesta

La tractorada está suspendida, no resuelta. Los cinco motivos de la convocatoria siguen ahí, y conviene explicarlos sin tecnocracia.

El gasoil. Llenar el depósito de un tractor cuesta ahora unos 130 euros más que hace seis meses. La tensión en Oriente Medio ha disparado el precio del combustible, los fertilizantes y los piensos. Los agricultores piden que el gasoil profesional agrícola tenga una fiscalidad reducida y estable, con bonificaciones directas al repostar. No promesas electorales: un precio que no se desplome cada vez que hay una crisis geopolítica.

La PAC. La Política Agrícola Común es el sistema de ayudas con el que la Unión Europea financia a los agricultores europeos para que puedan producir sin arruinarse frente a países donde las reglas son distintas. El presupuesto de la UE para 2028-2034 está en negociación, y el campo exige que la PAC tenga partida propia y suficiente, sin recortes disfrazados de modernización o eficiencia.

Precios justos. Existe una ley, la Ley de Cadena Alimentaria, que prohíbe vender por debajo de costes de producción. Existe, está aprobada y lleva años en vigor. Y los precios injustos también existen. Piden que se cumpla lo que ya está escrito.

Las cláusulas espejo. Sencillo: si un agricultor español tiene que cumplir normas estrictas de seguridad alimentaria, medioambiente y condiciones laborales para producir, no tiene ningún sentido que compita sin protección frente a tomates de Marruecos o carne de Mercosur que no están sujetos a esas mismas exigencias. Las cláusulas espejo son el mecanismo para igualar esas condiciones en la frontera. Sin ellas, el campo europeo no compite; sencillamente desaparece.

Menos burocracia. La administración agraria en España es un deporte de resistencia: solicitudes, declaraciones, justificantes, inspecciones, renovaciones. Piden que parte de ese ladrillo administrativo desaparezca para poder dedicar el tiempo a lo que saben hacer, que es producir.

Lo más llamativo: llamar "política" a no poder pagar el gasoil

Un mes antes de esta tractorada, fuentes del Ministerio de Agricultura trasladaron a EFE su diagnóstico sobre la movilización: de carácter "político". Hay que reconocerles el valor.

Que alguien que cobra su nómina con puntualidad llame "política" a la protesta de quien no puede asumir 130 euros más en gasoil por depósito sin endeudarse es, como mínimo, una perspectiva singular. Si exigir precios justos, que se cumpla la ley y menos papeleo es hacer política, entonces el campo lleva décadas siendo el colectivo más involuntariamente político de España.

El Gobierno ha ofrecido ayudas temporales. El campo dice que llegan tarde y que se quedan cortas. Y que lo que necesitan no es un parche cada vez que la situación internacional se complica, sino reglas del juego que no cambien con cada legislatura.

Qué viene ahora

La movilización está aplazada, no cancelada. ASAJA ha abierto la puerta a nuevas acciones ante el Ministerio en los días siguientes, incluyendo un posible reparto de alimentos entre el 29 de octubre y primeros de noviembre. Algunos agricultores que viajaban en tren hacia Madrid se quedaron con el tráfico interrumpido por el accidente de Urda, aunque ninguno de los convocantes o participantes de la tractorada se encontraba en los trenes siniestrados.

El lema sigue siendo el mismo: dar de comer tiene que dar para vivir. Esta mañana el campo demostró que también sabe cuándo no es el momento. La pregunta es cuándo va a ser el momento para que el Gobierno decida que sí lo es.