Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez acumula ya años sin presupuestos propios y la presión fiscal en España no deja de crecer, la Comunidad de Madrid acaba de aprobar los suyos para 2027 con una rebaja fiscal que muchos esperaban: medio punto menos en el IRPF autonómico. Prometido en el programa del PP en 2023, incluido en los compromisos de investidura de Ayuso, y ahora, firmado.

¿Qué cambia exactamente?

La consejera de Economía y Hacienda, Rocío Albert, lo ha explicado sin rodeos: el tramo más bajo del IRPF autonómico pasa del 8,5% al 8%, y el tramo más alto, del 20,5% al 20%. Medio punto en ambos extremos. No es un ajuste técnico ni una rebaja de papel. Es dinero real que deja de entrar en las arcas autonómicas porque se queda donde siempre debió estar: en manos de quien lo ganó.

¿Cuándo se nota? En la Declaración de la Renta de 2028, la correspondiente al ejercicio fiscal 2027. No inmediatamente, pero tampoco en un horizonte lejano.

Quién gana y cuánto

Según el propio Ejecutivo madrileño, el impacto total ronda los 500 millones de euros que dejan de recaudarse. Se benefician cerca de 2,9 millones de contribuyentes. Y aquí está el dato que conviene no perder de vista: el Gobierno de Ayuso estima que alrededor del 71% de los beneficiados son rentas por debajo de la media, personas que ingresan menos de 35.000 euros brutos anuales. No es una rebaja para grandes fortunas. Es una rebaja para la mayoría.

Para quienes prefieren comparativas concretas, el Ejecutivo autonómico aporta las suyas: un contribuyente medio madrileño pagaría en torno a 635 euros menos que uno en situación equivalente en Cataluña, y unos 555 euros menos que uno de Castilla-La Mancha. El diferencial entre comunidades no es menor; es la diferencia visible entre dos formas de entender qué se hace con el dinero público.

Una promesa que no llegó tarde

Vale la pena poner esto en contexto. Esta rebaja no aparece de la nada a pocos meses de unas elecciones. Estaba en el programa del PP para las autonómicas de 2023. Estaba en los compromisos de investidura. Y ya hubo un recorte equivalente para el ejercicio 2022. Lo que se anuncia ahora es la continuación coherente de una política fiscal sostenida, no un gesto oportunista.

Desde 2019 hasta el cierre de esta legislatura, la Comunidad de Madrid habrá ejecutado 41 rebajas fiscales. Y podrá decir, con datos, que tiene el IRPF autonómico más bajo de toda España. Eso no se consigue con promesas: se consigue controlando el gasto corriente y teniendo claro que el dinero del contribuyente no pertenece al Gobierno.

Presupuestos récord e impuestos más bajos: las dos cosas a la vez

El anuncio llega tras la aprobación en Consejo de Gobierno de los Presupuestos autonómicos para 2027, que habían sufrido un aplazamiento por el accidente de Urda. El gasto no financiero se sitúa en 32.911,5 millones de euros, un 7,3% más que en 2026. Inversión histórica en infraestructuras, sanidad y educación —y al mismo tiempo, menos carga fiscal. Eso es lo que distingue la gestión madrileña: no obliga al contribuyente a elegir entre servicios e impuestos bajos.

La rebaja del IRPF no viene sola. Los Presupuestos incluyen seis rebajas fiscales adicionales. Entre las más relevantes para muchos madrileños: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales baja del 6% al 4% para la compra de vivienda por jóvenes menores de 40 años, y los Actos Jurídicos Documentados caen del 0,75% al 0,4% para el mismo perfil. Una ayuda real para quienes más dificultades tienen para acceder a la vivienda, porque los problemas de acceso no se resuelven con más regulación ni más impuestos.

La deflactación queda fuera, pero los tipos bajan de verdad

Rocío Albert ha descartado deflactar el IRPF pese a que la inflación acumulada supera el 2% y eso formaba parte de los compromisos del Ejecutivo. La consejera prioriza una bajada de tipos directa y permanente antes que ajustes técnicos sobre los tramos. Es una opción cuestionable desde el punto de vista del compromiso previo, pero tiene una lectura clara: en Madrid se bajan tipos de verdad, no se maquilla la tarifa.

Para darle forma legal a todo esto, el Ejecutivo tiene prevista una ley específica del IRPF en el primer trimestre de 2027, previsiblemente hacia marzo, antes de la disolución de la Asamblea de Madrid y de las elecciones autonómicas previstas para el 23 de mayo.

El modelo Madrid, en números

El contraste con el resto de España sigue siendo el mejor argumento. Mientras Madrid baja impuestos por cuadragésima primera vez en una legislatura, el Gobierno central no ha logrado aprobar un solo presupuesto desde 2023 y la fiscalidad estatal acumula subidas. La ecuación madrileña —más inversión, mejores servicios y menos carga para el contribuyente— no responde a ningún milagro económico. Responde a prioridades políticas concretas y a la disciplina de no gastar lo que no se tiene.

El contribuyente madrileño lo verá reflejado en su declaración de 2028. Para entonces, el debate sobre si bajar impuestos genera riqueza o la destruye tendrá una respuesta más, la misma que vienen dando los madrileños desde hace años: con los pies, eligiendo dónde vivir, dónde emprender y dónde instalar su empresa.