Después de Barcelona, el guion se reescribe en Madrid. Cuentas anónimas bajo la etiqueta Blocus están convocando para el sábado 31 de octubre —Halloween— concentraciones en la Puerta del Sol (17:00) y en la plaza de España (18:00-19:00), con ruta hacia Gran Vía, Palacio Real y Príncipe Pío. El envoltorio habla de educación pública y “Gen Z”. El contenido, según lo que han documentado medios y VerificaRTVE, huele a otra cosa: saqueo con disfraz.

Lo que ya pasó en Barcelona

El 24 de octubre, la protesta en plaza de Catalunya degeneró en disturbios. Según RTVE, hubo unos 130 detenidos por desórdenes públicos (casi todos hombres, 74 menores), 14 agentes heridos y una veintena de comercios saqueados. No fue un mitin con pancarta y café: fue una noche de escaparates y mobiliario urbano. Los Mossos han pedido autorizaciones judiciales para rastrear el origen digital de la convocatoria.

De TikTok al grupo cerrado

VerificaRTVE describe el método con claridad quirúrgica. Primero, carteles en TikTok (a menudo generados con IA) que llaman a “blocus”, “24-O” o “31-O” y a la “Gen Z”. Después, el salto a WhatsApp y Telegram por QR, enlace o mensaje privado. En los grupos abiertos al periodismo aparecen debates entre quien quiere una marcha pacífica y quien pide sprays, bengalas, pasamontañas… y tiendas concretas de lujo. En Madrid, el conato del 24 fue menor; en Barcelona, no. Ahora el calendario apunta al 31, con la coartada perfecta de las máscaras de Halloween.

ABC y El Mundo detallan las citas madrileñas y el lenguaje de las cuentas: educación, recortes, “instituto digno”. Y, en paralelo, imágenes de calles en llamas, comercios destrozados y mensajes mucho más explícitos en foros cerrados —desde “robar a los ricos” hasta objetivos de relojería—. El nombre viene de Francia (blocus = bloqueo de institutos). Aquí, advierten varios reportajes, la etiqueta se ha usado menos como movimiento estudiantil y más como reclamo de pillaje.

Lo que no se puede maquillar

Hay tres hechos duros, sin adorno:

  • La convocatoria digital existe y se replica en varias ciudades.
  • En Barcelona ya hubo detenidos, heridos y saqueos documentados por medios y autoridades.
  • La mezcla de anonimato, menores y disfraces de Halloween multiplica el riesgo de impunidad percibida.

Lo que sí es hipótesis —y VerificaRTVE lo marca como tal— es atribuir de golpe un diseño de “guerra híbrida” sin prueba cerrada. Se puede y se debe investigar el origen. No se puede inventar el libreto geopolítico antes de que la policía y los jueces terminen de mapear cuentas y grupos.

Orden público no es un eslogan de campaña

En plena precampaña del 29-N, la tentación de cada bando es evidente: unos hablarán de “juventud indignada”; otros, de “violencia de la izquierda”. El dato útil es más prosaico. Cuando una red anónima convierte la educación en cartel y el saqueo en plan B, el Estado tiene una obligación básica: proteger calles, comercios y agentes, sin criminalizar de antemano a quien se manifieste en paz y sin regalar el centro de las ciudades a quien solo busca el escaparate.

Madrid no es un videojuego. Si el 31-O se repite el guion de plaza de Catalunya, no bastará con un tuit de condena a toro pasado. Hará falta anticipación policial, cooperación de plataformas y un mensaje claro: la protesta es un derecho; el pillaje, un delito. Y disfrazarse no borra el Código Penal.