Hay una pelea en X que parece de patio de colegio. Y, aun así, cuenta algo muy serio sobre tu alquiler.

La encendió Dani Sirera, del PP de Barcelona. El 1 de noviembre, en ElNacional.cat, soltó la amenaza: quien vote a Junts el 29-N «se puede encontrar con que con su voto hacen a Ada Colau ministra de Vivienda».

Traducido del miedo al castellano: el PP saca a Colau de espantapájaros. El truco de siempre. Si no quieres el coco, vota a la derecha de verdad.

Y que quede clara una cosa, porque importa: nadie ha hecho ministra a Colau. No está encima de ninguna mesa. Es un espantapájaros, no un plan de gobierno. Pero como relato funciona, y por eso lo agitan.

El espantapájaros se llama Colau

Junts recogió el guante. Míriam Nogueras respondió en X que su partido garantiza que ni Colau ni Abascal serán ministros. Y, de paso, reivindicó lo suyo: condicionar Madrid desde Catalunya.

Suena bien en un tuit. El problema asoma cuando bajas del tuit a los votos.

Ahí entró Ada Colau. Y fue directa: para hacer efectivo el derecho a la vivienda no se puede contar ni con Junts ni con el PP. ¿El motivo que puso sobre la mesa? Que tumbaron los decretos Maricarmen.

El hecho que no es un tuit

Este es el dato que de verdad pesa. El que no se borra con un «te he leído mal».

El 2 de octubre de 2026, los dos reales decretos de vivienda del Gobierno se cayeron. No se convalidaron. ¿Quién votó en contra? Junts, PP y Vox. A la vez.

Cada uno con su discurso, de acuerdo. Pero el botón del «no» lo apretaron juntos.

Junts defiende su rechazo. Dice que los decretos eran insuficientes frente a los fondos. Que no resolvían a los más vulnerables. Que incluso podían terminar reduciendo la oferta de vivienda. Es su versión, y ahí la tienes.

Nogueras fue más allá al contestar a Colau. Según ella, esos decretos no frenan a los fondos buitre, ahogan el mercado y encima suben los precios. Reivindica al pequeño propietario, que en Catalunya sería cerca del 95%, según sus cálculos. Y remató con cifras de desahucios.

Con esas cifras, cuidado. Las puso en un tuit, sin un periodo claro ni comparable. Son una alegación suya, no un dato verificado. Así que las dejamos donde están: en el terreno del «yo lo digo». Ni las compramos ni las vendemos.

«Sois lo mismo»

Mientras los tres se tiraban los trastos, Gabriel Rufián, de ERC, miraba desde la barrera y soltó la frase de la semana: «Tampoco os peleéis tanto que sois lo mismo».

Ahí está el clavo. Y Rufián le dio con el martillo.

David Cid, de los comuns, lo dijo con otras palabras y la misma puntería: PP, Junts y Vox son «el tripartito de la patronal inmobiliaria».

Dos maneras de contar lo mismo. En la bronca de titulares, cada uno a lo suyo. A la hora de proteger al inquilino, se dan la mano.

Lo que decide el 29-N

Y aquí está lo bueno del asunto: la pelea de redes tapa y enseña la verdad al mismo tiempo.

La tapa porque te distrae con el coco de Colau, a ver si miras para allá. La enseña porque, debajo del ruido, aparece el muro de verdad.

Para que el derecho a la vivienda sea algo más que una frase bonita en la Constitución, hace falta una mayoría que sostenga la protección de los inquilinos. Que aguante la presión. Que no se arrugue cuando llaman los fondos a la puerta del despacho.

Esa mayoría, hoy, no existe. Y cada vez que podría existir, PP y Junts coinciden en el no.

Puedes creerte a Junts cuando dice que lo hace por el pequeño propietario. Puedes no creértelo. Para el resultado da bastante igual. Porque el resultado es el mismo: los decretos se caen, el mercado sigue como estaba y tú sigues pagando lo que te echen.

Mientras ellos discuten de quién mandará en un ministerio que todavía no se reparte, hay gente echando cuentas para llegar a fin de mes con el recibo del alquiler encima de la mesa. Esa es la película de verdad.

El derecho a la vivienda, sin votos que lo sostengan, es un eslogan. Queda precioso en un mitin. No sirve de nada en un desahucio.

Por eso el 29-N no va solo de banderas. Va también de esto. De si ese muro se refuerza un poco más o se le abre, por fin, una grieta.

El PP te vende que el peligro se llama Colau. A lo mejor el peligro es quién se sienta a votar a su lado para que tu alquiler siga subiendo. Piénsalo de camino a casa. A esa casa que cada mes cuesta un poco más.

Para redactar y ordenar este artículo se ha utilizado asistencia de inteligencia artificial, siempre con revisión editorial humana. Los hechos proceden de las fuentes citadas, y solo de ellas.

Fuentes y contexto