El 29-N también se mide en años
Todos los partidos hablan de renovación. Es el mantra de la temporada. El problema es que la renovación se puede medir, y cuando se mide, las diferencias son llamativas. El Periódico ha analizado las edades de 130 candidatos de PSC, ERC, Junts, Comuns y PPC —los diez primeros por Barcelona más las cabezas de lista de Girona, Tarragona y Lleida— y los números no dejan demasiado espacio para la narrativa.
La edad media global de los candidatos en puestos de salida analizados es de 45,6 años. Un promedio que esconde tanto como revela.
Los Comuns, primeros en el test generacional
Los Comuns son los que bajan más la media: 41 años. Le siguen el PPC con 43,6; ERC con 44,4; el PSC con 49,3; y Junts, que cierra la tabla con 49,8 años, la más alta entre los cinco. Si añadimos a Vox —que no facilitó las edades completas al medio— los 26 aspirantes con dato conocido llegan a 51,1 de media.
Que los Comuns lideren este ranking no sorprende del todo: es la formación que más ha insistido en la idea de refundación, que presenta a Ada Colau como cabeza de lista por Barcelona. Los números, aquí, acompañan el relato.
Pero hay un matiz que conviene no esconder: las listas son jóvenes (41 de media), pero las cabezas de lista tienen 48 de media. Júlia Boada encabeza por Girona con 37 años; Ester Roca va por Tarragona con 49; Ada Colau por Barcelona con 52; y Montserrat Cortasa por Lleida con 54. Es decir, los Comuns rejuvenecen la cantera pero sus primeras espadas no son precisamente los más jóvenes del bloque. El dato es bueno. No es perfecto.
Diecinueve años frente a sesenta y nueve: medio siglo en las mismas listas
Entre todos los candidatos del recorte, el más joven es Guillem Nieto, número seis de los Comuns por Girona: 19 años. La candidata más veterana del análisis es Maria Blanca, número dos del PSC por Girona: 69 años. Medio siglo de diferencia. Los dos se presentarán al mismo Congreso el 29 de noviembre.
No hay ningún juicio de valor en ese dato. La experiencia importa. Pero cuando un partido apuesta por alguien de 19 años en un puesto de salida real, está diciendo algo sobre sus prioridades. Y cuando otro pone como segunda candidata en una circunscripción a alguien cincuenta años mayor, también lo dice.
El PPC también se mueve, aunque nadie lo quiera reconocer
El dato incómodo para quien prefiera un relato simple es que el Partido Popular catalán sale bien parado en este análisis. El PPC es el partido con más candidatos menores de 30 años en puestos de salida: cinco aspirantes de entre 18 y 29 años, por delante de los cuatro de ERC, los tres de Comuns y Junts, y el único del PSC.
La media de edad de sus cabezas de lista es la más baja de todas las formaciones: 37,5 años. Y Roger Melero, que va primero por Lleida con 28 años, es el único número uno menor de 30 en toda la tabla provincial.
El programa del PP es el que es. Pero en términos de renovación de caras, el PPC no se queda atrás. Si la izquierda quiere ganar ese argumento en campaña, necesita algo más que la media de edad.
Junts: cuatro repetidores y ninguna disculpa
Y luego está Junts. Con 49,8 años de media —la más alta entre los cinco partidos catalanes del análisis— y con una decisión que habla por sí sola: los cuatro cabezas de lista de Junts para el 29-N son exactamente los mismos que en la legislatura anterior. Nogueras, Madrenas, Cruset y Gavín. Los mismos rostros, las mismas posiciones, la misma apuesta.
Se puede defender esa decisión. La continuidad también es una opción política. Pero si alguien en Junts va a hablar de refundación o nueva etapa durante la campaña, que le pregunten por los cuatro números uno.
El PSC: la veteranía del poder
El PSC tampoco sale especialmente bien en el ranking generacional: 49,3 años de media y solo un candidato menor de 30 en todos los puestos de salida analizados. Es el partido que más ha acumulado poder institucional en Catalunya en los últimos años, y las listas lo reflejan: veteranía, red consolidada, poco espacio para las caras nuevas donde de verdad cuenta.
Eso no significa que el PSC vaya a perder el 29-N. Los votos no van de medias de edad. Pero si la renovación es uno de los ejes del ciclo —y todo apunta a que lo será— el PSC tendrá trabajo por delante para proyectar esa imagen.
Lo que dice el dato y lo que no
Una advertencia antes de cerrar: que una lista sea joven no significa que vaya a ganar más escaños, ni que su programa sea más progresista, ni que vaya a gobernar mejor. La edad es un indicador de apuestas organizativas, no un certificado de calidad política. Reducir la política catalana a un casting generacional sería un error.
Lo que sí dice el dato es quién está dispuesto a jugársela con caras menos conocidas en los puestos que cuentan. Y en ese test, los Comuns salen primeros en Catalunya, con todos los matices que merece el resultado.
El 29-N dirá si esa apuesta tiene votos. Las urnas no preguntan la edad.
