Hay imágenes que lo dicen todo sin necesidad de subtítulos. Pedro Sánchez, solo, paseando por las salas del Museo Reina Sofía. De fondo, el Guernica. El cuadro más político de la historia española convertido en decorado de campaña electoral. Un vídeo grabado en un museo público, con medios públicos, durante su horario de trabajo como presidente del Gobierno. La Junta Electoral Central ha dicho lo que cualquiera con dos dedos de frente ya sabía: esto no se puede hacer.
El expediente es el segundo en este proceso electoral. El primero llegó tras la rueda de prensa en la Moncloa el día en que convocó las elecciones. La pauta es siempre la misma: confundir el cargo con la candidatura, el palacio con el mitin, el museo con el plató. No aprende o no quiere aprender. Las dos opciones son igual de reveladoras.
La JEC exige la retirada inmediata del vídeo de todos sus perfiles y redes sociales. Y que se abstenga de cualquier actuación que suponga aprovechar medios públicos por razón del cargo. El artículo 50 de la LOREG no es una recomendación de estilo. Es la ley. Y la ley dice que cuando hay elecciones convocadas, el presidente tiene que comportarse como candidato, no como presidente con acceso ilimitado al patrimonio del Estado.
El PP denunció el vídeo porque Sánchez aparecía solo en las salas del museo, sin público, haciendo un balance de política internacional y un «no a la guerra» sin dobles raseros. Solo. En un museo que cierra al público cuando el presidente quiere pasear. La pregunta es sencilla: ¿puede alquilar cualquier partido las salas del Reina Sofía para rodar un anuncio electoral? La respuesta también es sencilla. Y es no.
La JEC no ha amonestado solo al presidente. También ha apercibido al propio Museo Reina Sofía. Le recuerda su deber de neutralidad institucional. Que no puede poner sus instalaciones ni sus recursos al servicio de ningún partido político. Da igual que ese partido esté en el Gobierno. Da igual que el visitante sea el jefe del Ejecutivo. Las reglas del juego democrático son para todos. También para los que guardan las llaves de los museos nacionales.
Y hay más. En paralelo, la JEC ha abierto expediente a la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, por declaraciones en la rueda de prensa del Consejo de Ministros atacando a Feijóo en materia de pensiones. Se pide la retirada de esas declaraciones de los canales oficiales de la Moncloa. Curiosamente, la JEC rechazó sancionar a Isabel Rodríguez por el mismo tipo de actuación. Dos portavoces, el mismo gesto, distinto resultado. La coherencia no es el fuerte de nadie en esta campaña.
Sánchez acumula ya varios expedientes a lo largo de distintos procesos electorales y cerca de 6.600 euros en multas históricas de la JEC. No es una cifra que arruine a nadie en Moncloa. Pero el patrón importa más que la cuantía. Un presidente que repite la misma conducta, proceso tras proceso, no está cometiendo errores. Está enviando un mensaje: las normas son para los demás.
Opinión del día: El Guernica lo pintó Picasso para denunciar el uso del poder contra los ciudadanos. Que el presidente lo use de telón de fondo electoral es, como mínimo, una ironía demasiado gruesa para pasarla por alto. Y como máximo, un síntoma de hasta dónde ha llegado la confusión entre Estado y partido.
Falta menos de un mes para el 29-N. Cada uno de estos expedientes cuenta la misma historia: un Gobierno que trata lo público como patrimonio propio. Los votantes indecisos tienen buena memoria cuando se les recuerda con imágenes concretas, no con discursos abstractos. Esta imagen es muy concreta. Y la JEC se la ha devuelto al presidente con un expediente.
Qué debe pasar esta semana:
- El Gobierno debe retirar el vídeo del Guernica de todos sus perfiles y redes, tal y como exige la JEC, sin dilaciones ni recursos dilatorios de última hora.
- El Museo Reina Sofía debe explicar públicamente cómo y por qué autorizó el acceso exclusivo a sus salas para una grabación de contenido electoral.
- La JEC debe resolver con agilidad si el incumplimiento de sus instrucciones tiene consecuencias reales o solo sigue acumulando papel en un cajón.
- La oposición debe exigir que el respeto a la neutralidad institucional entre de lleno en el debate de la campaña, porque no es un tecnicismo: es el principio de que el Estado no pertenece a quien lo gobierna.
El Guernica no es un plató. El Reina Sofía no es la sede del PSOE. Y el cargo de presidente no incluye acceso gratuito al patrimonio cultural para hacer campaña. Si la JEC tiene que recordárselo dos veces en el mismo proceso electoral, el problema no es de la JEC. El problema es de un candidato que lleva años sin distinguir dónde acaba el Estado y dónde empieza el partido. A un mes del 29-N, eso ya no es un detalle. Es la pregunta.
Fuentes y contexto
