El sábado 31 de octubre, mientras el Gobierno todavía intentaba gestionar el impacto político del accidente de Urda, Narciso Michavila —presidente de la demoscópica GAD3— publicaba un hilo en X que podría quedar como uno de los textos más recordados de esta campaña. No por el estilo. Por lo que dice.
La frase central: "Ahora es imposible que Sánchez sea el más votado". Y a continuación: "PSOE ya no aguanta, como sosteníamos". Dicho así, sin adornos, por alguien que lleva décadas midiendo elecciones.
El miércoles lo cambió todo
Michavila no habla de tendencias difusas. Habla de un cambio abrupto de voto desde el miércoles, el día del accidente en Urda. Antes de eso, ya veía un escenario favorable a la derecha. Después, lo que era tendencia se convierte, en su lectura, en algo más concreto: el PSOE directamente se rompe.
El contexto lo conoce todo el mundo. El accidente de Urda ocurrió el miércoles 28 de octubre, con alrededor de 69 muertos según los medios, el segundo gran siniestro de alta velocidad en menos de un año sumando el de Adamuz. No es solo una tragedia. Es también una pregunta incómoda sobre quién gestiona las infraestructuras y quién responde cuando fallan.
La respuesta del Gobierno ha sido mantener al ministro de Transportes, Óscar Puente, al menos hasta su comparecencia en el Congreso. Sánchez ha hablado de "confianza quebrada" en la alta velocidad. Es decir: el Ejecutivo reconoce la gravedad pero no mueve ficha en el gabinete. Esa combinación —admitir el fallo, no pagar el coste— tiene un riesgo político enorme. Michavila cree que el electorado ya lo está descontando.
Lo que ya veía antes del miércoles
El demóscopo distingue con cuidado lo que estaba en marcha antes del accidente y lo que ha cambiado después. Antes del miércoles, su lectura apuntaba a varias tendencias que conviene repasar.
Participación al alza. Eso suele beneficiar a quien tiene el electorado más movilizado. Y en este ciclo, según Michavila, quien está más movilizado es la derecha. Habla de un "vuelco a la derecha gracias al voto joven", lo cual, si se confirma, sería uno de los cambios generacionales más significativos de la política española reciente.
Vox sube con claridad. Duplica escaños respecto a sus últimos resultados. Eso sí: Michavila pone el techo por debajo del 19% de voto. Crece, pero con límite.
El PP se mantiene como primera fuerza y, según su análisis, "gana seguro en Ceuta". También apunta a que el PP podría lograr mayoría plus en el Senado tras su acuerdo con Vox, como reacción al pacto del Senado de Progreso impulsado por el Gobierno.
Sumar se hunde. El espacio a la izquierda del PSOE, que ya llegó fragmentado a esta campaña, terminaría de desmoronarse. Sin escaños suficientes para ser palanca de nada.
ERC supera los 10 escaños. Y Bildu gana en el País Vasco. El mapa territorial sigue siendo complicado para quien quiera gobernar en solitario.
La novedad que golpea al PSOE en casa
Hasta ahí, la lectura previa al miércoles. Desde el accidente de Urda, Michavila añade una novedad que va directamente al corazón del socialismo: en Andalucía, el PSOE "se va a los peores resultados de su historia en unas generales". No en Castilla y León. No en Madrid. En Andalucía, que fue durante décadas el principal granero de votos del PSOE.
Añade, además, que el PP «podría mejorar resultados de 2023» en términos generales. No hay escaños ni porcentajes exactos en el hilo —esto es una lectura del presidente de la firma, no un barómetro con ficha técnica—, pero la dirección que señala es inequívoca.
El CIS, en el banquillo
Michavila aprovecha el hilo para soltar un dardo que probablemente era inevitable: carga contra el Centro de Investigaciones Sociológicas. Su argumento es que los sondeos de los gobiernos autonómicos de Cataluña, País Vasco y Andalucía son más rigurosos y "dejan en evidencia el delirio de las encuestas del actual CIS".
No es una crítica nueva. Desde que el CIS empezó a publicar barómetros que divergían sistemáticamente de la mayoría de demoscópicas privadas, la credibilidad del organismo ha sido objeto de debate permanente en el sector. Michavila lo dice sin anestesia, y en plena campaña electoral.
Una lectura, no una encuesta publicada
Antes de seguir, conviene ser precisos. Lo que publicó Michavila es la lectura personal del presidente de una empresa demoscópica, no un barómetro con muestra, margen de error y metodología auditada. No hay ficha técnica en ese hilo. GAD3 tiene historial en elecciones españolas, con aciertos y con errores —2023 fue un ciclo difícil para muchas firmas—. Hay que tomarlo como lo que es: la opinión informada de un profesional con acceso a datos propios, no un resultado oficial ni una predicción infalible.
Dicho esto, pocas veces un demóscopo con ese perfil se moja así en plena campaña, con nombre y apellidos, ante el impacto de una crisis política concreta. Eso también dice algo sobre cómo ve el momento.
El propio Michavila cierra su hilo con una posdata que merece leerse despacio: "Como profesionales el mejor homenaje a los fallecidos es decir la verdad". No es retórica vacía. Es una declaración de posición sobre para qué sirven los sondeos y quién tiene la obligación de ser honesto con los datos, aunque incomoden.
El Gobierno en modo resistencia
Mientras tanto, en Moncloa el guion es aguantar. Sánchez ha adoptado el tono de la tragedia sin abandonar la defensa del ministro. La estrategia parece ser llegar a la comparecencia de Puente en el Congreso antes de cualquier movimiento. Si Michavila tiene razón, ese tiempo lo está pagando el PSOE en intención de voto.
Dos grandes accidentes de alta velocidad en menos de un año. El Gobierno que prometió la infraestructura del siglo XXI. Un ministro que sigue en su puesto. Y un demóscopo que decide decir en voz alta, el sábado antes de la semana decisiva de campaña, que ve imposible que Sánchez sea el candidato más votado el 29-N.
También advierte de algo más: aunque el mayor cambio de voto se produce a lo largo de la legislatura, las campañas "cada vez deciden más voto". Quedan cuatro semanas. Pero según GAD3, el miércoles de Urda ya movió algo que no volverá a su sitio.
