Hay dos formas de entrar en una precampaña. Una es contar qué vas a hacer con la vivienda que no se puede pagar, con los precios que no bajan, con los sueldos que se evaporan antes de fin de mes. La otra es coger la cara de una persona, pasarla por una máquina y ponerla a representar lo que a ti te conviene. Ayer supimos cuál de las dos ha elegido el PP.
En el podcast Keep It Cutre, Pedro Sánchez contó que su esposa, Begoña Gómez, ha presentado una denuncia por suplantación de imagen a cuenta de un vídeo del PP generado con inteligencia artificial. El clip usaba su rostro y lo envolvía en una ironía sobre que es «zurda» y sobre una cátedra que, según el montaje, tendría que ver con que su marido es presidente del Gobierno. No hablamos de una viñeta ni de un chiste de barra: hablamos de la cara real de una mujer puesta al servicio de un guion que ella no ha escrito.
Qué ha marcado las últimas horas (lectura progresista)
Sánchez fue duro: habló de técnicas «propias de acosadores» y acusó a Feijóo de haber «validado» esas prácticas. Puntualizó que el PSOE no está usando IA vejatoria en campaña y se remitió a la carta de Ada Colau pidiendo que nadie recurra a la inteligencia artificial para usos vejatorios. Tomemos nota de esa frase, porque sirve para todos.
¿La respuesta del PP? En X, en lugar de un «esto no lo hemos hecho» o de un «lo retiramos», soltaron un «Bueno, podría ser peor. Podrían habernos mandado a Los rochos», con la coletilla de costumbre hacia el entorno de Leire Díez y el llamado clan de Los Rocho y la jueza Biedma. Que quede claro: eso es una respuesta política en redes, no una sentencia ni un hecho probado. Pero dice mucho que, ante una denuncia por usar la cara de una persona, la reacción sea el sarcasmo.
Mientras tanto, en RNE, Xavier García Albiol lo resumió a su manera: «no se puede poner puertas al campo» con la IA, que para él es ironía, humor, comunicación de hoy. Eso sí, reconoció el derecho a denunciar si uno siente su honor lesionado, y de paso acusó a la izquierda de pagar bots. Lo segundo es una afirmación suya, no un hecho; lo apuntamos y seguimos.
La opinión del día
Vamos a lo de las puertas al campo, señor Albiol, porque la metáfora es tramposa. Nadie serio quiere prohibir la IA ni perseguir el humor político, que falta nos hace reírnos. Lo que no se puede normalizar es otra cosa: coger el rostro de una persona concreta, con nombre y apellidos, y fabricar un vídeo en el que parece decir o encarnar lo que nunca dijo. Eso no es poner puertas al campo. Es, simplemente, no entrar en casa ajena a suplantar a quien vive dentro.
Y aquí conviene decirlo sin remilgos: denunciar no es censura. Es poner un límite. Un partido que aspira a gobernar debería ser el primero interesado en marcar la raya entre la sátira —legítima, afilada, incómoda— y la suplantación hecha con una máquina. Que el PP prefiera el meme sucio antes que explicar su plan de vivienda o su idea sobre los precios no es un detalle de estilo. Es una decisión sobre qué campaña quiere hacer.
Lectura de calle
Salgan a la calle y pregunten. A la gente que echa media nómina en el alquiler no le quita el sueño si un vídeo es real o sintético: le quita el sueño llegar a fin de mes. Por eso duele que la energía de la precampaña se gaste en fabricar caras y no en propuestas. La jornada, además, se quedó a medio hacer: entre las candidaturas publicadas en el BOE, esta denuncia por IA y el luto que lo atravesó todo, la política de ayer quedó colgada entre tres asuntos que no casan. No toca aquí hablar del siniestro; toca decir que la agenda se torció y que, aun así, lo del deepfake no se puede archivar como anécdota.
Matices (que también son de izquierdas)
No nos vengamos arriba. Esta denuncia no gana el 29-N por sí sola. No hay resultado judicial, así que nadie cante victoria ni condene a nadie: hay una denuncia presentada, no una sentencia. Tampoco sabemos, ni falta hace inventarlo, si ese vídeo suma o resta un solo voto. Y cuidado con el atajo fácil: Sánchez habla de que Feijóo «validó» prácticas, no de que las ordenara de su puño y letra; no le pongamos en la boca lo que no ha dicho. La exigencia de limpieza vale también para los nuestros: si el PSOE dice que no usa IA vejatoria, que sea un compromiso y no un eslogan.
Qué debe pasar esta semana en clave progresista
- Que los partidos se retraten ante la propuesta de Ada Colau y se comprometan, por escrito, a no usar IA para suplantar rostros de personas reales. Firmar o no firmar ya es una respuesta.
- Que el PP conteste con programa —vivienda, precios, salarios— y no con sarcasmo en redes. La pelota está en su tejado, y en el humor no cabe todo.
- Que la denuncia siga su curso con normalidad, sin circo mediático y sin convertirla en coartada para no hablar de lo demás.
- Que los medios y la ciudadanía afinemos el ojo: saber distinguir un vídeo sintético de uno real es, ya mismo, higiene democrática.
Diario de precampaña, día veinte. Y el que hoy toca cerrar deja una idea que conviene no perder de vista. Un deepfake con cara y apellidos no es humor de partido: es suplantar a una persona, y poner límites a eso no es censura, es la decencia mínima que cualquier democracia debería exigir antes de pedir el voto.
Fuentes y contexto
- El Confidencial — Begoña Gómez denuncia el vídeo del PP generado con IA
- El País — Última hora de la actualidad política, en directo (28-O)
- El Español — Elecciones generales, directo: precampaña y denuncia de Begoña Gómez
- El Confidencial — Elecciones generales 29-N: encuestas y directo
- BOE — Candidaturas presentadas (BOE-A-2026-22607, 28-O)
