Hoy es uno de esos días que suenan a papeleo y deciden una campaña. Este martes 3 de noviembre el BOE publica las candidaturas proclamadas para el 29-N, las que las juntas electorales dejaron cerradas el lunes. Traducido del boletín al castellano de andar por casa: a partir de hoy ya sabemos, nombre por nombre, quién va en la papeleta. Se acabó el «a ver quién se presenta». Esto es lo que hay.

No es un trámite menor. Del 28 de octubre, cuando salieron las candidaturas presentadas y se abrió el plazo de 48 horas para subsanar, hemos pasado a la foto fija. Ahora quedan los recursos —los partidos pueden recurrir los días 4 y 5, la junta resuelve en 48 horas, y aún cabe amparo ante el Constitucional hasta el 9, con resolución hasta el 12—. Pero el grueso ya está. La campaña de verdad arranca a las 00:00 del 13 y se apaga a las 24:00 del 27. Dos semanas. Un suspiro.

Qué ha marcado las últimas horas (lectura progresista)

Lo relevante de esta foto no es solo quién aparece, sino cómo se han colocado. En el Congreso, el Frente Amplio concurre con Ada Colau de cara visible y dentro a Sumar, IU, Más Madrid, los Comunes... Enfrente, el PP de Madrid saca a Feijóo, a Cayetana Álvarez de Toledo y a Borja Sémper; el PSOE, a Sánchez, Margarita Robles y Félix Bolaños. Cartel contra cartel.

Pero el movimiento fino está en el Senado. Ahí nace «Senado de Progreso» (SDP), la coalición de PSOE y Frente Amplio. Y enfrente, un detalle que conviene no pasar por alto: el PP ha renunciado a presentarse al Senado en tres circunscripciones y Vox en seis. No por despiste. Por cálculo.

Opinión del día

Aquí va la tesis de esta mesa, sin anestesia: unir el Senado no es una traición a la pureza de nadie, es negarse a regalar aritmética a quien ya ha hecho sus cuentas. Cuando el PP se borra en tres sitios y Vox en seis, no están siendo generosos: están concentrando voto para no estorbarse entre ellos en un sistema, el del Senado, donde el reparto premia al que se coordina. Lo llevan haciendo décadas con toda naturalidad. La novedad es que esta vez la izquierda ha decidido jugar con las mismas reglas en lugar de llegar dividida y quejarse luego del resultado.

Porque esa es la trampa de siempre. Durante años, en la izquierda, juntarse ha sonado a renuncia, a diluir las siglas, a «venderse». Y mientras tanto, la derecha sumaba sin complejos y sin pedir perdón. El Senado, con ese voto que te deja marcar nombres de distintas listas, castiga como pocos la dispersión. Ir cada uno por su lado no es más puro: es más tonto. Y lo caro de ser tonto en noviembre se paga en forma de mayoría ajena en la cámara que puede frenar o ralentizar media legislatura.

SDP no pide que nadie entierre sus ideas. Pide una cosa más humilde y más seria: que en la papeleta donde se juega la táctica, el progresismo vaya a ganar y no a hacerse la foto de familia por separado. El que quiera épica identitaria, que la gaste en el Congreso, donde las listas son cerradas y cada uno defiende lo suyo. En el Senado toca sumar.

Y ahora los matices, que esta mesa no vende crecepelo. Unir siglas no garantiza nada por sí solo: ni un escaño de más está puesto, ni hay mayoría firmada en ninguna parte, y quien prometa números a estas alturas miente. Una coalición mal explicada puede desmovilizar tanto como moviliza: si la gente no entiende para qué sirve SDP, se queda en casa. Y conviene no olvidar que coordinarse no es lo mismo que fundirse; las culturas políticas del PSOE y del Frente Amplio no son la misma, y fingir que sí sería tomarle el pelo al votante. La unidad útil es la que se explica, no la que se impone.

Qué debe pasar esta semana en clave progresista

  • Explicar el Senado en cristiano. Nada de siglas: un cartel, una idea, para qué sirve marcar SDP. Si el votante no lo entiende en diez segundos en el andén, no vale.
  • Vigilar los recursos del 4 y el 5 sin paranoia. Que ninguna candidatura progresista se caiga por un papel mal presentado. La letra pequeña también es política.
  • No comprar el marco del adversario. Sánchez dejó el titular el lunes en Barcelona: España se gobierna desde España, no desde Washington, Tel Aviv, Moscú ni Buenos Aires. Ese terreno —soberanía, no sucursales— es ganador; conviene pisarlo.
  • Llegar al 13 con el relato montado. València el viernes, Bilbao el domingo: los actos son el ensayo. La precampaña se gana calentando, no improvisando el día de salida.

Diario de precampaña, 3 de noviembre. Tesis de esta mesa: hoy el BOE cierra quién va en la papeleta, y la foto deja una lección incómoda para los puristas —la derecha ya coordinó sus renuncias para no restarse, así que unir el Senado no es rendirse, es aprender por fin a contar.