Los datos de octubre tienen una lectura clara: más gente cotizando que en cualquier octubre de la historia. La Seguridad Social registró en el décimo mes del año una afiliación media de 22,62 millones de personas, después de sumar 186.612 nuevos cotizantes. No es un registro normal. Es el mayor incremento para un octubre desde que existen datos comparables.
Y sin embargo, si esta semana escuchas a la derecha, el país está en caída libre. La campaña del 29-N ya tiene su relato fijo. Los datos, que son testarudos, dicen otra cosa.
El repunte del paro es de manual
Sí, el paro registrado subió en octubre. 43.128 personas más se apuntaron a las oficinas de empleo, dejando el total en 2,42 millones. Es el mayor repunte mensual de un octubre desde 2020, cuando todavía estábamos saliendo de la pandemia. Los titulares de alarmismo ya estaban escritos de antemano.
Pero hay que leer el párrafo entero. Octubre es el mes en que cierran los chiringuitos, terminan los contratos turísticos y arranca el año escolar a plena marcha. La hostelería perdió cerca de 44.900 ocupados al cerrar la temporada. Es exactamente lo que pasa todos los años. El 61% de los nuevos parados procede del sector servicios, que es donde viven esos empleos de verano.
Mira el dato que importa: en términos interanuales, el paro bajó en 21.133 personas, un 0,86% menos que hace un año. Y este octubre sigue siendo el octubre con menos parados desde 2007. Desde antes de la gran crisis financiera. Eso no lo borra ningún ajuste estacional.
La educación tira del carro
El grueso del alza mensual tiene nombre propio: vuelta al cole. El sector educativo sumó 165.994 afiliados, casi la totalidad del incremento neto. Profesores, auxiliares, personal de administración y servicios. Nada sorprendente, nada preocupante. Cada octubre el sistema escolar absorbe empleo. Este año, más que nunca.
Mujeres y autónomos: dos victorias silenciosas
El empleo femenino merece un párrafo aparte. Las mujeres sumaron 131.900 nuevas afiliadas en octubre y superaron los 10,7 millones, lo que representa ya el 47,4% del empleo total. No es una anécdota. Es una tendencia estructural que va contra el discurso de que las políticas de igualdad son un lastre económico.
Y los autónomos: el RETA sumó casi 17.960 nuevos afiliados y por primera vez en la historia superó los 3,5 millones de trabajadores por cuenta propia. Los que dicen que emprender en este país es imposible tienen un problema con los datos.
La regularización da de alta a medio millón
El dato político más cargado de este informe es el de la afiliación extranjera. En octubre se sumaron 63.899 trabajadores extranjeros, acercando el total a 3,7 millones, que ya representan el 16,4% de la mano de obra española. En el último año, tres de cada cuatro nuevos afiliados fueron extranjeros.
Una parte de este incremento tiene un nombre concreto: la regularización extraordinaria puesta en marcha en abril. Desde entonces, 490.586 trabajadores extranjeros han obtenido el alta en la Seguridad Social vinculada al proceso. Los países de origen más presentes son Colombia, con el 27,6% del total, y Venezuela, con el 15,7%.
Que medio millón de personas que ya vivían y trabajaban en España pasen a cotizar no es ninguna amnistía. Es aflorar derechos. Es convertir economía sumergida en economía formal. Es más ingresos para las arcas públicas y más acceso a prestaciones para trabajadores que antes no tenían ninguna protección. El debate honesto sobre regularización no pasa por el miedo; pasa por las cifras.
El problema no es que falte empleo: es la calidad
Conviene no confundir el mapa con el territorio. Que haya más gente cotizando que nunca es una buena noticia objetiva. Que el paro interanual baje, también. Pero hay una conversación pendiente que los datos agregados no resuelven.
La consultora Randstad Research estima que si se suman los fijos discontinuos en pausa —que no constan como parados en las estadísticas oficiales—, el paro efectivo rondaría los 3,2 millones, unos 820.000 más que la cifra oficial. Es una estimación privada, no un dato del Ministerio de Trabajo, y conviene etiquetarla como tal. Pero señala una conversación pendiente sobre precariedad y contratos que se activan y se apagan según la temporada.
El reto de fondo no es el volumen. Es la estabilidad. Es que un camarero de Benidorm pueda vivir doce meses del año, no ocho. Es que una cuidadora con papeles en regla tenga los mismos derechos que cualquier otra trabajadora. Es que la derecha deje de usar el trabajo migrante como amenaza en campaña electoral y empiece a contar lo que realmente sostiene el sistema de pensiones.
Mientras la campaña se llena de discursos sobre decadencia, la Seguridad Social publica sus datos cada mes. Este octubre: 22,62 millones de cotizantes. Récord histórico. Los datos no votan, pero hablan.
