No es un rumor de pasillo: es un movimiento de listas que obliga a redibujar el mapa de Sol. Alberto Núñez Feijóo ha metido en la candidatura del PP por Madrid al consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, y al viceconsejero de Presidencia, José Antonio Sánchez. Resultado inmediato: Isabel Díaz Ayuso remodela tres piezas de su Gobierno a un mes vista del 29-N y con la legislatura autonómica ya en recta final.
La operación, contada por Europa Press, El Mundo, elDiario.es y The Objective, es de manual preelectoral. Génova quiere gestores con currículum de incendios, emergencias y maquinaria administrativa. Ayuso necesita que el Gobierno regional no se quede a medias mientras dos de los suyos se van a la lista nacional.
El dominó de las consejerías
Novillo deja Medio Ambiente, Agricultura e Interior —el área que ha vivido el gran incendio de la Sierra Oeste, episodios de DANA y el discurso de emergencias que tanto gusta en campaña—. En su lugar entra Jorge Rodrigo, hasta ahora titular de Vivienda, Transportes e Infraestructuras y uno de los perfiles con más peso del equipo de Ayuso. La silla que deja Rodrigo la ocupa su número dos, José María García Gómez, que ya cubrió la consejería en funciones cuando Rodrigo se apartó temporalmente por un tratamiento oncológico entre septiembre de 2025 y enero de 2026.
En Presidencia, Ángel San Gregorio (hasta ahora director general de Atención al Ciudadano y Transparencia) sustituye como viceconsejero a José Antonio Sánchez. El Consejo de Gobierno se reúne de forma extraordinaria y telemática este lunes para encajar nombramientos: los consejeros van por decreto de la presidenta; viceconsejeros y directores generales, por Consejo. Toma de posesión prevista: este miércoles, tras el BOCM.
El Gobierno regional presume de legado en las carteras afectadas: ampliaciones de Metro, 16.500 pisos de alquiler asequible del Plan Vive según sus cifras, y la ley LÍDER para facilitar construcción. La oposición y medios críticos recuerdan otra cara: el choque con la ley estatal de vivienda, las protestas por el alquiler que ayudaron a precipitar el adelanto electoral, y episodios como la crítica de la Oficina Antifraude al fichaje de la pareja de Rodrigo en la empresa municipal de vivienda —relato de elDiario.es, no un veredicto penal en esta pieza—.
El marco de la derecha que conviene no regalar
Desde esta mesa el movimiento se lee como profesionalización de campaña, no como melodrama. Feijóo ha fichado consejeros en varias comunidades —Galicia, Castilla y León, Cantabria, Comunitat Valenciana, Murcia— con el mismo criterio: gente que ha tocado presupuesto y crisis real. Novillo es bombero de profesión y pasó por Emergencias antes de consejero; Génova vende eso como antídoto al PP de tertulia.
La lista madrileña, además, ya reservó huecos altos a perfiles nacionales: Cayetana Álvarez de Toledo de dos, Borja Sémper de tres, Alma Ezcurra de cuatro. El guiño municipal llega al Senado con Inma Sanz detrás de Pedro Rollán. En otras palabras: el 29-N no se improvisa con independientes de LinkedIn; se nutre de la cantera que gobierna.
Ayuso, que en tres años apenas tocó su núcleo duro (salvo el relevo en Educación), acepta ahora el peaje. Fuentes próximas, según crónicas madrileñas, lo presentan como renovación de servicios públicos en la recta final. La lectura liberal-conservadora es más seca: si el PP quiere desalojar a Sánchez, necesita un Gobierno en la sombra con gente que sepa apagar fuegos —literal y políticos— y no solo firmar mociones.
Qué cambia y qué no
Cambia el organigrama de Sol en tiempo real: Interior/emergencias, vivienda/transportes y la viceconsejería de Presidencia. Cambia el relato de Feijóo en Madrid: menos abstracto, más «hemos gobernado esto». Cambia la presión sobre Moncloa: el adversario enseña equipo, no solo eslóganes.
No cambia aquí el resultado del 29-N ni se garantiza un ministerio a Novillo. No se prueba corrupción con el simple fichaje, ni se convierte la crítica de Antifraude en condena. No se afirma que el Plan Vive resuelva solo la crisis de vivienda de España: son datos y marcos del Ejecutivo madrileño. La hipótesis de esta mesa es de derecha de gestión: sin cantera autonómica creíble, el discurso de «cambio» se queda en plató. Feijóo ha preferido vaciar un poco Sol a llegar al Congreso con las manos vacías de experiencia.
