En Sevilla, con Juanma Moreno de telonero, Alberto Núñez Feijóo ha dejado de vender solo el eslogan del «millón de viviendas». Ha puesto números, plazos y un mapa de impuestos. Expansión, EFE y Antena 3 coinciden en el paquete: si gobierna tras el 29-N, quiere una «España de propietarios» con la «mayor ayuda de la historia» para menores de 40 años y un sprint legislativo en los primeros 100 días.

La derecha liberal-conservadora lo lee sin romanticismo: o se construye y se desatasca el suelo, o la precampaña seguirá siendo un mitin de carteles y colas de alquiler.

El cheque de la primera hipoteca

Para la primera vivienda de menores de 40 años, el PP promete avales de hasta el 100% frente al banco, rebaja del 60% en IVA e Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, aplazamiento de impuestos durante toda la hipoteca, bonificaciones de IRPF en los primeros cuatro años de cotización y una «hucha hogar joven» exenta en rendimientos si se destina a comprar casa. El ejemplo de campaña es concreto: vivienda de 250.000 euros tras cinco años trabajando → unos 25.000 menos en impuestos y 50.000 menos de entrada.

Feijóo insiste en no enfrentar a caseros e inquilinos: propone deducciones fiscales a ambos si renuevan hasta tres años con subidas por debajo del IPC. Es el contrapeso retórico a la guerra de bandos del alquiler. Veremos si sobrevive al BOE.

100 días: suelo, okupación y silencio positivo

El compromiso de construir al menos un millón de viviendas en la legislatura se ata a tres leyes exprés: Ley del Suelo, antiokupación y de propiedad horizontal. En suelo, el PP quiere simplificar licencias e implantar el silencio administrativo positivo a los 90 días: si la Administración no contesta, la petición se entiende aprobada. Expansión añade la pieza que más enfurece a la izquierda y más tranquiliza al pequeño propietario: desalojos de okupas en 48 horas, con el argumento de que más seguridad = más oferta = mejores precios.

El déficit residencial, según el Banco de España citado por Expansión, se ensancha en más de 100.000 unidades al año y podría superar el millón en 2028. Feijóo quiere arrastrar a CCAA y FEMP a liberar suelo. No es magia contable: es un pulso a la burocracia municipal y a quien prefiera regular el precio sin abrir grifo de oferta.

Qué cambia y qué no

Cambia el centro de gravedad del debate habitacional en campaña: del decreto socialista y la huelga del 11-N al catálogo de incentivos a comprar y a construir. Cambia también el listón de exigencia al PP: si gana, el reloj de los 100 días empezará a contar de verdad.

No cambia aquí que las promesas electorales no son viviendas entregadas con llave. Tampoco se demuestra, con lo publicado, el coste presupuestario exacto de los avales al 100% ni se acusa de delito a nadie. La hipótesis de esta mesa es de manual liberal: sin suelo, sin seguridad jurídica y sin entrada asequible, el 29-N se decide entre quienes prometen regular el alquiler y quienes prometen fabricar propietarios. Feijóo ha elegido bando. Ahora falta la letra pequeña… y la obra.