El reloj del Senado no perdona. Con las listas del 29-N en marcha y el plazo de candidaturas apretando, Alberto Núñez Feijóo ha dejado de hablar en abstracto del “entendimiento” con Vox y ha puesto sobre la mesa una fórmula concreta: que Vox no se presente al Senado en provincias donde no va a sacar senador y que el PP corresponda ese gesto. Lo ha dicho en la Cadena SER, lo ha recogido Europa Press y lo ha repetido sin maquillaje: hay conversaciones, habló con Santiago Abascal el miércoles… y “no hay nada cerrado”.
La frase clave no es poética. Es aritmética. “Sería lógico que Vox en aquellas provincias donde no va a obtener senador valore la posibilidad de no presentarse y que el Partido Popular corresponda a ese gesto”. Traducción de despacho: menos fragmentación a la derecha en una cámara que premia al más votado; más senadores “no sanchistas”; menos regalos al bloque de listas conjuntas de la izquierda.
No es romanticismo: es el sistema mayoritario
Desde el marco liberal-conservador el diagnóstico es frío y legítimo. El Senado no se elige como el Congreso. En la mayoría de provincias salen cuatro senadores y el elector tiene tres votos: el primero se lleva tres y el segundo, uno. Si la derecha se parte y la izquierda va coaligada —el llamado Senado de Progreso—, el reparto castiga al bloque conservador aunque sume más papeletas “anti-Sánchez” en abstracto. Feijóo lo formula sin sonrojo: hay que “rentabilizar los votos”.
El PP admite que no puede ofrecer hoy “información veraz y definitiva” sobre provincias concretas ni sobre un “pacto puntual”. También marca que la idea de que el PP se retire en un par de circunscripciones “está un poco desactualizada”, aunque reconoce que estuvo encima de la mesa. Es decir: la negociación existe, el mapa no está firmado y el margen lo tiene sobre todo Vox al decidir dónde no registra lista.
Tres quintos, Constitucional y CGPJ
El botín no es solo simbólico. Con mayorías reforzadas en la Cámara Alta se juega la renovación de piezas del Tribunal Constitucional y del CGPJ. Por eso la izquierda tejió coalición de Senado y por eso Génova y Bambú hablan en privado de retirar candidaturas, compensar con senadores de designación autonómica u otras monedas de cambio institucionales. Nada de eso, hoy, es un acuerdo publicado con provincias y firmas. Sí lo es el reconocimiento público de Feijóo: la conversación es real y el objetivo confeso es que Sánchez se vaya con el menor desperdicio de voto posible.
Quien espere pureza de manual encontrará cinismo. Quien mire el reglamento encontrará ingeniería electoral tan vieja como la democracia española. La diferencia de esta semana es la prisa: sin coalición formal posible a estas alturas, la única vía rápida es la no presentación en el mapa donde Vox hace de cuchara y regala escaños al adversario.
Qué cambia y qué no
Cambia el lenguaje: Feijóo ya no niega el baile de provincias; lo reivindica como lógica. Cambia la presión sobre Abascal: el “gesto” se mide en papeletas que no se presentan. No cambia un pacto cerrado, ni un listado oficial de circunscripciones, ni la garantía de tres quintos. La hipótesis conservadora del día es directa: frente a una izquierda que une listas en el Senado, la derecha que se fragmenta por orgullo regala sillas. Y las sillas, en esta cámara, no son decorado.
Fuentes y contexto
- Europa Press: Feijóo defiende que Vox no se presente en provincias sin escaño y que el PP corresponda el gesto
- The Objective: Feijóo ve “lógico” el encaje provincial con Vox en el Senado
- RTVE: crónica 23/10/2026 — Feijóo sobre acuerdo Senado con Vox
- El Español: fórmulas de acuerdo PP-Vox en el Senado (contexto 20/10/2026)
- Senado de España: agenda institucional (Cámaras disueltas; contexto electoral)
